REVISTA DIGITAL

 

OBISPADO

 

SEMINARIO

 

Manuel

Gómez-Tavira Barbero

 

 

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EL NUEVO SACERDOTE DEL TERCER MILENIO.

Navidad 2000.

Me llamo Manuel Gómez-Tavira Barbero, soy padre de siete hijos y estoy comprometido en el Secretariado Diocesano del Movimiento de Cursillos de Cristiandad y Encuentros en la Esperanza, siendo nuestro "Kerigma" anunciar la Buena Noticia urgente y a la vez apasionante. Pero no es de esto de lo que voy a escribir en vuestra revista, sino de lo que me habéis pedido: "El nuevo Sacerdote del tercer milenio":

A los primeros que me dirijo es a mis amigos los seminaristas. Ese "Primer Sí", que habéis dado para ir descubriendo y profundizando día a día el seguimiento de Jesús, debéis madurarlo:

a) Aprovechando al máximo el tiempo, en la Oración y el estudio b) Explotando con empeño vuestra capacidad intelectual (os veréis sorprendidos de lo que podéis conseguir). c) Siendo constantes en la Oración (comunitaria, sacramental y particular). Que tengáis tanta necesidad de orar como el pez la tiene del agua o el pajarito del aire (¡cuánto podríamos hablar extensamente de todo esto!). d) Propagando y fomentando el pre-seminario, complicando e implicando a los sacerdotes y a las familias. Invitando a adolescentes y jóvenes que quieran embarcarse en ésta apasionante misión, para que vean en vosotros a jóvenes ilusionados del camino que estáis siguiendo. Estad alegres, contentos y felices, y el que no lo esté, lo mejor es que se marche.

Retomando el tema por el que me habéis pedido que escriba aquí, afirmar que hoy el presbítero que la Iglesia y los seglares necesitamos, en mi opinión como seglar comprometido en la Evangelización y que coincide con el sentir de la Iglesia, es aquel:

Que es "servidor del Pueblo de Dios" allí donde es enviado. Que vive en profundidad el Misterio de Dios, y que por supuesto nunca aspira a ser un "buen profesional" de aquellos que se las saben todas. Que se deja sorprender por el Evangelio. Que fruto de cultivar la propia vida de fe, se estimulan en él actitudes como: la experiencia personal de Dios; la vida sacramental; la Oración; la coherencia entre fe y vida; la gratitud y la fidelidad para no caer nunca en la rutina; no ser dominante sino servidor; abierto ala gente; cercano a los más pobres y sencillos; la capacidad de escucha, de atención, de ayuda ....

En definitiva, UN HOMBRE SENCILLO DE DIOS, en medio de un ambiente paganizado, con una cantidad de "dioses", que poco tienen que ver con el Dios revelado en Jesucristo, salvo en raras excepciones al año. Un hombre que se enfrenta con la apatía y rechazo de los varones a entrar por la puerta del templo; con el ambiente que viven nuestros adolescentes y jóvenes, que empiezan su éxodo particular una vez hecha la Primera Comunión, que en la mayoría de los casos suele ser la última.

Por todo esto, permitidme que diga a los sacerdotes que conmigo hay un grupo de gente encuadrada en el Movimiento de Cursillos de Cristiandad y Encuentros en la Esperanza, que trabaja en la pastoral de nuestra diócesis. Os pido que colaboremos unidos en anunciar la "alegre noticia del Evangelio", presentando a un Jesús que camina a nuestro lado; un Jesús cercano que quiere que todos los hombres se salven. Debemos presentar una Iglesia abierta y acogedora, que anuncia lo que vive, que sale fuera de la sacristía a buscar a tanta gente que vive de espaldas a Dios. En definitiva, una Iglesia que emana alegría y que confía plenamente en el Señor.

Mis amigos seminaristas, me habéis pedido mi opinión y ya conocéis que no soy una persona pesimista. Me considero un cristiano optimista e ilusionado y , por supuesto, con un corazón lleno de esperanza, con ganas de gastarse anunciando a muchas personas que viven desilusionadas, tristes, sin ningún motivo para seguir esperando. Deciros que ¡ES POSIBLE SER FELICES CONOCIENDO Y SIGUIENDO A JESÚS, ÚNICO SEÑOR Y SALVADOR!.

Para finalizar, pedirle a nuestro nuevo pastor D. Juan, que nos ha llegado en este año de gracia, que sea el guía que nos oriente en ésta misión urgente de la Iglesia.

Manuel Gómez-Tavira Barbero.

 

 

 
 

Seminario Diocesano Asidonia-Jerez. 2004
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