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REVISTA DIGITAL |
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Antonio Juan Guerra Márquez
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LA VOCACIÓN EN LA JUVENTUD ACTUAL Navidad 2009
Hoy en día, la
“vocación” en los jóvenes
es un concepto tabú, que casi lo desconocen o lo utilizan de forma
errónea, porque cuando se les habla de ello,
se quedan callados.
Lo primero que se les viene a la mente son los presbíteros. Muchos te
dicen: “eso es algo de cura...”. Y en realidad no andan muy
desencaminados, porque sí que tiene que ver con la vida sacerdotal.
Pero la vocación de una persona no sólo consiste o se delimita al
sacerdocio y a mi elección propia, sino también está dirigida a
llevar una vida como religioso, catequista, dedicada como diácono; o
como formadores de una familia en Cristo. Sin embargo, cuando
se habla de vocación a nivel personal, lo importante no es lo que yo
quiero ser, porque mi
elección propia queda al margen, y lo verdaderamente importante es
hacer o realizar la vocación que Dios quiere que cada uno de nosotros
vivamos o realicemos. ¿Cómo
sabemos, o quién nos dice la vocación que Dios quiere que
realicemos? Ésta es una pregunta que yo mismo me he hecho en multitud
de ocasiones. Y no sabiendo qué responder, también le he preguntado
a sacerdotes, religiosos, diáconos, catequistas, etc. ¿qué quiere
Dios que yo sea? Cada uno de ellos me ha expuesto de formas diferentes
cómo sintieron la llamada de Dios, pero todos han coincidido en una
cosa, que para saber qué quiere Dios de mí, primero tengo que
escucharlo, ya sea mediante la oración, las catequesis y la eucaristía,
ya que es allí donde el Señor te habla. Pero,
¿por qué es importante la vocación en la juventud actual? Pues
simplemente porque se está perdiendo cada vez más el hecho de educar
a los jóvenes en el ambiente cristiano. Esto trae como consecuencia
la falta de vocaciones, no solo al sacerdocio, sino también a la vida
en Cristo. Por ello, creo que es conveniente
empezar a convivir en un entorno de fe desde la infancia, pero
no individualmente, sino en grupo, porque en un grupo, además de
conocer a determinadas personas con tus mismas ideas, cada persona
expone sus experiencias, las cuales pueden ser de gran ayuda para los
demás.
Esto lo refleja muy bien el seminario de Asidonia-Jerez, con
las reuniones mensuales del Preseminario y el Campamento Vocacional,
que se realiza para inaugurar el curso del preseminario. Es allí en
un entorno de oración, donde además de hacer amigos, te enseñan a cómo
se puede escuchar la voz de Dios. Yo desde mi experiencia os digo, jóvenes,
que ambas cosas están muy bien y que verdaderamente se aprende y se
siente. Por ello os hago un llamamiento a todos los jóvenes lectores
de nuestra revista. Si alguno está interesado en asistir al
preseminario, yo le diría que no tuviese miedo en ir ni en descubrir
su vocación, ya que no hay cosa más bonita y de mayor felicidad:
saber que se está haciendo en cada persona la voluntad de nuestro Señor. Antonio
Juan Guerra Márquez Preseminarista
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Seminario Diocesano
Asidonia-Jerez. 2010 |
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