REVISTA DIGITAL

 

OBISPADO

 

SEMINARIO

 

Hermano Teodoro, OH.

Capellán del Hospital San Juan Grande.

 

 

Portada Navidad 2003

Portada Pascua 2003

Portada Navidad 2002

Portada Pascua 2002

Portada Navidad 2001

Portada Pascua 2001

Portada Navidad 2000

Portada Pascua 2000

Portada Pascua 1999

Portada Navidad 1998

Portada Especial 1997

 

 

 

 

XII JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO (11 de Febrero, Ntra. Sra. de Lourdes)

Pascua 2004                                                                        

Los seminaristas que preparan esta revista del Seminario de Asidonia-Jerez me invitan “a escribir una página sobre la pastoral de ancianos y enfermos, desde el carisma de los Hermanos de San Juan de Dios (a los que pertenezco desde hace 52 años y además como Capellán del Hospital Juan Grande), que a buen seguro enriquecerá la vida espìritual de los seminaristas y servirá, al mismo tiempo, de interpelación a los lectores que accedan a ella, en su discernimiento en el seguimiento de Cristo”. Con esta invitación tan importante escribo con todo cariño y buen ánimo hacia nuestros seminaristas deseando encuentren todos una llamada a ser fieles seguidores de Jesucristo, Buen Samaritano, que en expresión de San Lucas dice que Jesús comenzó su apostolado “haciendo y enseñando” la Buena Noticia, el Evangelio, curando enfermos.

Mi condición también como Capellán del Santuario Diocesano de San Juan Grande, Patrono de la Diócesis, me acerca al Seminario, no sólo por estar próximos materialmente, sino sobre todo con el deseo de hacer presente la principal realidad, es decir, compartir la Hospitalidad, seguir ejerciendo esa Pastoral hacia todos los necesitados que de manera tan ejemplar ejerciera nuestro Santo Patrono, entregado a los necesitados y enamorado de Dios. Ejemplo a seguir: Dios y el prójimo eran sus amores.

“Los enfermos en la Parroquia, una prioridad”. Así rezaba el lema del año pasado, 2.003. Aunque en España, además del 11 de Febrero que es como el inicio de toda una campaña de Pastoral de la Salud que debe permanecer cada día, había otra jornada el VI Domingo de Pascua para solemnizar todo un ciclo de atención al anciano y al enfermo, que tantas veces coinciden. Estoy convencido de que una de las tareas cuidadas por los sacerdotes siempre, ha sido la atención a los enfermos. Y la Pastoral de los enfermos sigue siendo en el Seminario una asignatura obligada. Y más aún si cabe, la Pastoral de los ancianos, dado que la población crece en años.

Cierto es también que las personas mayores viven la Fe y practican la religión, siendo un referente para todos y especialmente para los niños, aunque a veces pase desapercibido. Pero la semilla está echada y a su tiempo dará el deseado fruto, aunque haya que esperar años y más años, hasta que cada generación alcance la edad dorada; entonces recordarán la edad feliz de ¡cómo nos querían los abuelos!, y así mantendrán ininterrumpidamente la presencia del Dios “en el que vivimos, nos movemos y existimos”.

El presente año, coincidiendo con el 150 aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, el Papa escribe un mensaje: “El amor maternal de María para con los enfermos y los que sufren”, con el fin de que el pueblo de Dios descubra el valor intercesor de María, Madre de Dios y Madre nuestra que es modelo de todas las virtudes y la invocamos como salud de los enfermos. El día 16 de Mayo se celebrará en nuestra Diócesis la “Pascua del Enfermo” con la celebración eucarística con unción comunitaria de enfermos en el Santuario San Juan Grande, presidida por el Sr. Obispo D. Juan del Río.

Queriendo celebrar la llamada “campaña de pastoral de la salud” deseamos hacer presente a la iglesia como madre solícita que cuida de sus hijos más necesitados sabiendo que la enfermedad es una realidad que llega a todos, antes o después, sin esperarla y no deseada, y hace presente la firmeza de nuestra fe, que es un don, un regalo de Dios.

Si queda espacio, quiero transcribir algunas ideas que están en nuestro “proyecto de Pastoral de la Salud”:

Desde la aceptación de la limitación y la dependencia que supone la enfermedad o la marginación, podremos acompañarles a redescubrir su historia, su ser y el sentido de su vida. Esto se deberá hacer con especial sensibilidad y respeto, al ritmo que el enfermo o necesitado sea capaz de llevar; mejor dicho, al ritmo que él vaya marcando. Con aquellas personas que sientan el don de la fe, podremos celebrar de una forma explícita este proceso; siempre en función del grado de crecimiento y madurez que haya ido alcanzando.

Nuestros Centros, sanitarios y sociales, son Obras de la Iglesia y por tanto su misión es evangelizar desde el cuidado y la atención integral a los enfermos y necesitados, siguiendo el estilo de San Juan de Dios. Hablar de atención integral implica atender y cuidar la dimensión espiritual de la persona, como una realidad esencial orgánicamente relacionada con las otras dimensiones del ser humano: Biológica, psicológica y social.

La dimensión espiritual va más allá de lo estrictamente religioso, aunque también lo abarca. Muchas personas encuentran en Dios las respuestas a las grandes preguntas de la vida, pero otras no, debido a que el dato de la fe en Dios no es significativo en sus vidas y por lo tanto las buscan en otras realidades. Dios no tiene para todas las personas el mismo significado, ni es el mismo, ni su vivencia es de la misma manera. A todos los enfermos y necesitados, desde el respeto y la libertad, hemos de acercarnos y atender sus necesidades espirituales, dejándoles el protagonismo, aportándoles lo que necesiten en la medida que podamos hacerlo.

Es bien cierto que la enfermedad, la marginación y la pobreza son ocasión para plantearse muchas preguntas acerca del sentido de la vida y de la presencia salvífica de Dios. Por ello, y de diversas maneras, hemos de acompañar y responder, si es el caso, a todas estas situaciones. Desde ahí tiene sentido nuestra preocupación por la pastoral de la salud y la marginación. La Pastoral de la Salud es la acción evangelizadora de acompañar a las personas que sufren, ofreciendo con la palabra y con el testimonio la Buena Nueva de la salvación, tal y como lo hacía Jesucristo, siempre desde el respeto a las creencias y los valores de las personas.

El Servicio de Pastoral de la Salud tiene como misión primordial atender las necesidades espirituales de los enfermos y necesitados, sus familias y los propios profesionales de los Centros. Ello requiere una estructura adecuada que incluye personal, medios y un programa que garantice el cumplimiento de su misión.

Hermano Teodoro, OH.

Capellán del Hospital Juan Grande.

 

 

 
 

Seminario Diocesano Asidonia-Jerez. 2004
Diseño Luis López-Cuervo del Rosal.