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OBISPADO

 

SEMINARIO

 

Iván Cote Benítez

SEMINARISTA

Es natural de Jerez de la Frontera. Nació el 5 de Diciembre de 1977. Pertenece a la Parroquia de Santa María Madre de la Iglesia. En la actualidad es Hermano Mayor de la Hermandad del Soberano Poder. Estudió Formación Profesional en la Rama de Electrónica.

 

 

 

EL ORIGEN DE MI VOCACIÓN       

Navidad 2008

Antes de comenzar y adentrarme en los recuerdos, comienzos e inquietudes de mi vocación,  me gustaría dar gracias a Dios, por  todas aquellas personas, que de una forma u otra han formado parte de mi vida. Gracias en especial a mi Hermandad del Soberano Poder, por haberme formado en el amor a Dios como hijo suyo.

 

            Lo más importante, que he descubierto en mi vida, es reconocer  lo que Dios quiere de mí, esto me ha dado la mayor felicidad que he vivido en mi vida, pero también, esto se ha convertido en mi gran pena, porque miro a mi alrededor y veo como muchas personas no alcanzan la felicidad,  porque no son conscientes de que Dios ha preparado un camino para ellos.

 

Yo comencé mi andadura con once años en lo que hoy es mi hermandad Del Soberano Poder, ya con aquella edad me imaginaba, algunas veces, que algún día sería cura, pero a esa edad todo me parecía un juego. Yo crecía entorno a la Iglesia, acudía a formación y participaba en oraciones, sin darme cuenta Dios me puso al frente de lo que hoy es la Hermandad del Soberano Poder, fueron estos años decisivos para mi vocación, acudía mucho a la oración y tome plena conciencia de que la hermandad del Soberano era cosa de Dios y no nuestra, así que decidí abandonar todo y ponerlo todo en sus manos.

 

            Entre todo este ir y venir en la Iglesia, también yo tenía mi vida de adolescente, una vida cargada de fines de semanas locos, de diversión sin límites, en el que el pasarlo bien a toda costa era la prioridad, pero fue Dios el que no quiso que me desviara de su camino. Si hubiera sido por mí yo no estaría aquí ahora, pero pese a ir creciendo en este entorno, cada vez se hacía más fuerte la posibilidad de ser sacerdote, pero siempre aparecía algo o alguien que me apartaba de esta idea, normalmente eran mis novias. Claro está que sin ninguna mala intención, porque ellas no lo sabían, pero con el tiempo ellas veían que lo que a mí me apasionaba era estar con la gente de mi hermandad, y entonces ocurría lo que tenía que ocurrir, se cansaban y me dejaban. Pero bueno, eso también entraba en los planes de Dios, porque cada vez tomaba mas fuerza mi camino hacia el sacerdocio, pero aún no poseía la madurez suficiente para abordarlo, de esta inmadurez en la que me encontraba se aprovechaba aquél que no quiere que sigamos a Dios y que todos sabéis quien es. Fueron estos años en los que encontré los primeros obstáculos en mi vida cristiana, fueron aquellos acontecimientos que ocurrieron en Montealegre, en una reunión, Don Juan me hizo ver que el diablo actúa de forma inadvertida, intenta que no seamos conscientes de que existe, pero la docilidad, la obediencia y la oración, acabaron con él en esta etapa.  

 

Así seguí madurando hasta que gracias a don Lorenzo conocí Taizé, muchos creen que es aquí donde nace mi vocación, pero se equivocan, mi vocación comenzó a modelarla Dios cuando nací, al igual que mi vida, pero es cierto que en Taizé encontré la soledad con Dios.

 

Él me puso cara a cara frente a mi vida, me dio suficiente madurez para empezar el camino que había estado preparando para mí, pero también me hizo sentir que era libre para cogerlo o para dejarlo, no me obligo a nada, yo mismo en la libertad que Dios nos da, dije Sí.

 

El decir sí no me ha hecho renunciar a nada, sólo me  ha dado felicidad y amor, valentía para afrontar la realidad que vivo y, ver que Dios existe no sólo para unos pocos sino para todos. ¿Cómo una persona que toma conciencia del mal, puede quedarse de brazos cruzados? ¿Cómo no hacer nada con los dones que Dios nos da?, esta fue la última reflexión que realicé antes de dar el sí definitivo.

 

 Sólo quiero acabar diciéndoos, que al igual que a mí, Dios preparó un camino para cada uno de vosotros, y que espera el momento preciso para mostrártelo,  de ti depende decir sí o no, solo os puedo decir; por lo que he vivido, que el camino de Dios os dará la felicidad.

  

¡Sed muy valientes y no tengáis miedo!

  

Iván Cote Benítez

Curso Introductorio

 

 

 

 
 

Seminario Diocesano Asidonia-Jerez. 2009
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