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REVISTA DIGITAL |
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Gabriel Mota Vargas
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EXPERIENCIA DE UN PRESEMINARISTA Navidad 2006. No encuentro más que palabras buenas para describir esta sensación que recorre mi cuerpo entero cada vez que asisto al preseminario y comienzo a ver caras conocidas de nuestros seminaristas. La alegría es inmensa, y esto es sólo la toma de contactos. Al entrar allí entre sus paredes, y no solo en ese edificio, sino por el hecho de estar rodeado de estas personas, me hacen entrar en un mundo nuevo. Contemplo su felicidad basada en la entrega al hermano y en la oración a Dios. Es algo magnífico. El sábado 14 de Octubre tuvimos la grandísima suerte de poder visitar el monasterio de la Cartuja. Para mí fue una gran experiencia. En esa experiencia me enriquecí de mucho más de lo que pudiera imaginar. Llegó un momento, en que estuvimos en el patio sentados en una silla escuchando los testimonios de las hermanas de Belén, en el que me olvidé del tiempo, de dónde estaba sentado, de los compañeros que tenía al lado, etc. Escuchando el testimonio de estas hermanas, sentí una gran felicidad y un gran amor hacia los demás. Después de esto, Antonio Luis, el seminarista, y yo comentamos lo acontecido y le dije: “me han entrado ganas hasta de llorar”, pero no de pena, sino de alegría tan grande, al ver cómo una persona puede llegar a entregar su vida por completo a Dios y al prójimo. Esta experiencia me sirvió de mucha ayuda, por eso os invito a todos los jóvenes que os sintáis llamados, a conocer este “mundo”, que seguro que os llena ese vacío que tenemos y decidís formar parte de esta familia que es la Iglesia. Gabriel Mota Vargas Preseminarista
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Seminario Diocesano
Asidonia-Jerez. 2007 |
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