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Recortes de Prensa Nuevas caras en la Iglesia Los miembros del Seminario Diocesano de Asidonia-Jerez cuentan su experiencia Artículo de A.
VILLEGAS. Diario de Jerez, S.A. Marzo de 2006
De edades muy diferentes y procedentes de distintos puntos de la provincia, su formación comienza con un curso introductorio. "Después tenemos dos años de Filosofía, para poder dar respuesta al pensamiento contemporáneo, y otros tres de Teología", explica Francisco Párraga, uno de los seminaristas, apuntando que "en total son siete años con el diaconado". Una extensa formación que realizan entre Jerez y Sevilla, donde acuden al Centro de Estudios Teológicos. "De lunes a viernes estamos en Sevilla y aquí permanecemos los fines de semana", comenta Roberto Romero, otro de los miembros del Seminario San Juan de Ávila de Jerez. "Entre semana nos levantamos a las 7, a las 7,30 tenemos oración matinal, después oración personal y, tras el desayuno, vamos a clases de 9 a 2", explica Romero, apuntando que, ya por la tarde, "tenemos horario de estudio y oración, aunque cómo es lógico disponemos de tiempo libre". Eso sí, una vez que llega el fin de semana, cambian la rutina diaria de estudio por las actividades pastorales. "Los de la segunda etapa o los últimos cursos estamos en diversas parroquias de Jerez y en El Puerto y los de primera etapa se encargan de la pastoral vocacional con visitas a parroquias y comunidades para ir entrando en contacto con la realidad de nuestra Diócesis", apuntan. Para estos seminaristas es evidente que la situación de la Iglesia está cambiando y que su influencia no es la misma que años atrás. Sin embargo, Párraga subraya que "esta época es más hermosa, es mejor porque digamos es pastoral. Está claro que es difícil porque hay mucha gente que no practica, hay más secularismo, pero es un buen momento para continuar". Incluso, el propio rector señala que se trata de "un reto, un desafío y tiene su atractivo. Es una llamada a la autenticidad". Como ejemplo, el seminarista Francisco Morales reconoce que ahora "las vocaciones vienen mucho más maduras. Yo tengo 40 años y, aunque mis padres no eran muy cercanos a la Iglesia, se preocuparon porque tuviese una buena educación con los Jesuitas y a los 17 es cuando me lo planteé, no antes". En cuanto a sus motivos para ser seminaristas y futuros sacerdotes, Roberto Romero cree que hay "mucha variedad". En su caso concreto, "la vocación me venía desde pequeño. Soy de Sanlúcar y desde chico fui monaguillo, monitor, estudié Historia del Arte en Sevilla y siempre me lo planteé hasta que di el paso, porque cuesta trabajo ya que hay muchas cosas que discernir". Además, apunta sin reparos que esta decisión "merece totalmente la pena. No es una carrera, es una vocación, una entrega o vida al completo, porque aquí uno no se puede reservar como si fuera un funcionario, sino que es toda la vida". Su compañero Francisco Párraga comenzó como salesiano, aunque posteriormente "reorienté mi vocación. Yo creo que el señor va llamando a cada uno en unas circunstancias distintas y no hay un cliché. Cada uno hemos llegado por diversos caminos, pero nos une una misma vocación y entrega". Prueba de ello es que en el Seminario comparten también vocación dos hermanos gemelos, Luis y Javier López-Cuervo. "No es un caso extraño, en nuestra diócesis hay otros hermanos que han decidió seguir el mismo camino", comenta el rector. Por otra parte, en relación al auge de los movimientos solidarios y ONGs, desde el Seminario comentan que "es una hecho positivo, antes se creía que la Iglesia eran solo los curas y que la única forma de ser buen cristiano era meterse a monja o cura, pero la gente a descubierto la vocación del laico, del seglar y que se puede entregar también la vida comprometiéndose en una labor social". Un cambio que se ha dado, apuntan, "por la influencia del Cristianismo, porque muchos se han dado cuenta que la entrega tiene un valor en sí mismo y eso está en la base de lo que ha sembrado la Iglesia". Incluso, el propio rector seññala que hay muchas personas que sin estar dentro del Seminario, los ayudan en las distintas tareas diarias. "Con nosotros están tres religiosas de una congregación surgida en Jerez con María Antonia de Jesús Tirado. Las dominicas del Santísimo Sacramento, llevan muchos años aquí haciendo un gran trabajo", comenta. Igualmente, junto a Gaztelu trabajan también como formador Diego Moreno Barba, párroco de Prado del Rey, y como director espiritual, el párroco de San Benito, Francisco González Cornejo. Una gran familia que se 'cierra' con el confesor Enrique Hernández y con los preseminaristas. "Dos veces al año, tenemos encuentros de monaguillos, como este fin de semana coincidiendo con el Día del seminario", apunta el rector. Además, recuerda que "el Grupo Monte Horeb y Club Serra también están vinculados con nosotros y trabajan en distintos aspectos." A. VILLEGAS. Diario de Jerez, S.A.
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Seminario Diocesano
Asidonia-Jerez. 2006 |
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