|
|
|
|
REVISTA DIGITAL |
|
|
Juan C. Alcón Jiménez
|
MI VOCACIÓN. Navidad 2001. Me llamo Juan Carlos Alcón Jiménez y os voy a contar un poco sobre mi vida, he nacido en Jerez de la Frontera aunque mejor dicho mi nacimiento verdadero fue unos diecisiete años después, al encontrarme con María y el Señor, yo era un chico como muchos de Jerez, estudiante, trabajador, con gran afición a los deportes, llevaba una vida normal, tenía ratos buenos y malos, pero no se que tenía un vacío interior, me faltaba algo para ser plenamente yo, encontré al Señor y mi vida cambio, al principio me costó un poco conocer al Señor, aceptarlo, pues yo era diríamos de este mundo mundano, el Señor lo que me decía chocaba radicalmente con mi vida, los primeros comienzos, pues una vida no se adapta de repente, poco a poco fui conociendo al Señor, y me transformó en todos los aspectos, me hizo más integro, mas seguro de mi mismo, y pensé un poco mas en los demás, desde ese tiempo hasta ahora (diecisiete años hasta los treinta y seis actuales) jamás he faltado un domingo a Misa, para mí era lo más importante, el vínculo mas importante del contacto con el Señor en la Eucaristía de los domingos, he hecho lo imposible para no falta ni un domingo, cuando llegaba al lugar nuevo para mí o de vacaciones, lo primero que preguntaba era donde estaba la Iglesia, necesitaba al Señor era el sostén de mi vida, si le fallaba una vez, me encontraba muy mal e iba corriendo a confesarme, gracias a estas confesiones me he ido formando como persona y ha sido de gran fortaleza toda mi vida, en el momento que tenía pecado iba a confesarme y cuando salía era una persona nueva. Mención merece la labor encomiable de muchos sacerdotes que con su modo de vida y amor al Señor, sino fuera por su ejemplo no estaría en el Seminario, "Gracias a todos de corazón".
Con el transcurrir del tiempo fui queriendo mas al Señor y seguí haciendo fiel a Él dentro de mis posibilidades. Trabajé en muchos sitios incluso fuera de mi tierra y cuando mas solo estaba y desamparado exteriormente mas quería al Señor y él estaba mas cerca de mí parecía no abandonarme nunca lo he experimentado. Muchas veces he estado en la mas absoluta de la soledad, como llama el Mundo, pero en el fondo nunca he estado solo, estaba conmigo el Señor, la Virgen María, todos los Santos y Ángeles, este acompañamiento del Señor, sentirme querido por Él, surgió mi vocación, siempre me ayudaba. El abandonarme en los brazos del Señor, el experimentar que te saca a flote, que te ayuda, esta gran confianza y amor que tuve con Él, fue lo que me hizo dar el paso definitivo. Y entregar mi vida por el Señor. Eso sí jamás dejé pasar, un día sin hacer oración, de dedicarle un tiempo a Él, esa es la clave para que el Señor nunca me soltara, nunca me abandonó, en ningún momento de mi vida. Ya en el Seminario el contacto con el Señor es más intenso y en Él me estoy reafirmando más y más y descubriendo otras facetas del Señor, como es su misericordia y compasión, igual que cuando curó al ciego o a los leprosos. El Señor me protege, y Él quiere con su ayuda, ayuda a los demás, el Mundo está enfermo (aborto, divorcio, drogas, paro, delincuencia...), el Señor me manda a la apasionante labor de ayudar a los demás, para que las personas sean más felices, para luchar contra estos males, que acechan a las personas y que hacen que no puedan sonreír de verdad. Ánimo a las personas jóvenes y no tan jóvenes que ingresen en el Seminario "pues ayudando a los demás serás más feliz".
Juan Carlos Alcón Jiménez.
|
|
|
|
|
Seminario Diocesano
Asidonia-Jerez. 2004 |
|