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OBISPADO

 

SEMINARIO

 

 

D. Francisco González Cornejo. Director Espiritual

D. Fco. González Cornejo

Confesor

Natural de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), nació el seis de Julio de 1928. Fue ordenado el cuatro de junio de 1955. Es párroco de San Benito (Jerez de la Frontera). Prelado de Honor de SS el Papa, Canónigo Magistral del SIC y Confesor del Seminario.

 

ARTÍCULOS:

"Una cuestión básica para nuestra Iglesia en Occidente"

DON RAFAEL, LAS VOCACIONES AL SACERDOCIO Y EL SEMINARIO DIOCESANO

25 AÑOS DE ASIDONIA-JEREZ

 

Portada Navidad 2003

Portada Pascua 2003

Portada Navidad 2002

Portada Pascua 2002

Portada Navidad 2001

Portada Pascua 2001

Portada Navidad 2000

Portada Pascua 2000

Portada Pascua 1999

Portada Navidad 1998

Portada Especial 1997

 

 

 

 

"Una cuestión básica para nuestra Iglesia en Occidente"

Navidad 2001.

Hay una pregunta pendiente para todos los que sienten amor sincero a nuestra Iglesia en Occidente, porque no dan vocaciones ¿Por qué no dan vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa estas comunidades de larga existencia cristiana?. La pregunta está ahí, nos hace daño el no encontrar respuesta que explique este hecho anormal.

En los lugares donde por pura lógica debieran ser semilleros más normales permanecen unidos a la llamada vocacional.

Hablarle a nuestros jóvenes que se encuentran en grupos juveniles de clara confesión cristiana les pone nerviosos, como si sintieran temor de que puedan ser con ellos... de que ellos sean sacerdotes... Se "defienden" para no que no sea que sientan eso que llaman "vocación".

¿Qué hay en el fondo de esta incógnita?.

El miedo a compromisos definitivos, donde no hay una vuelta atrás, creo que es parte de este miedo, "prefiero lo seguro, mediocre, a lo definitivo y para siempre, más inseguro y arriesgado".

El miedo a lo radical, que lo pide todo, inteligencia, voluntad, afectos, porvenir.... que es ser sacerdotes.

Es verdad que se dan también otros factores, pero sin duda el miedo a la radicalidad influye en este asunto de singular importancia para la vida de nuestra Iglesia.

¿Y no hay otra cosa que hacer que lamentarse?.

Si es cierto, y lo es, que "la Eucaristía hace la Iglesia" había que buscar en una más plena y profunda participación en ella la fuerza que todos necesitamos para ilusionar, animar, sostener ánimo, que nos falta como colectivo eclesial, para encontrar esa fuerza de convencimiento.

Mientras nuestras catequesis y grupos no crezcan en una mayor y más profunda participación en la Eucaristía, el camino de la vocación estará mucho más difícil descubrir.

No somos nosotros los que encontramos al Señor, "nadie viene a mí si mi Padre no lo atrae".

La asignatura pendiente es la celebración eucarística bien participada, habrá unas causas, intervendrán otros factores, pero seguro que vocaciones y eucaristías bien participadas tienen mucho que ver la una con la otra.

¡Celebremos mucho mejor, y tendremos más luz!

Monseñor Francisco González Cornejo.

 

DON RAFAEL, LAS VOCACIONES AL SACERDOCIO Y EL SEMINARIO DIOCESANO.

Pascua 2004.

Los seminaristas me piden unas líneas sobre don Rafael para su revista. En unas circunstancias como éstas me hubiera gustado guardar silencio admirativo y emocionado desde el ”Nazaret del Seminario” en el que trabajo ayudando a formar a nuestros futuros sacerdotes.

Me piden que ponga por escrito mis impresiones sobre el interés de D. Rafael por el seminario, aunque ya se ha dicho por escrito de más autoridad que el mío todo lo que yo pueda decir.

Creo que cuando los superiores del seminario fuimos a felicitarlo al hospital, por su cumpleaños, nos habló con gestos y palabras de lo que era uno de los grandes amores y preocupaciones de nuestro difunto Obispo. Nos contó cómo cada día sus oraciones tenían presente al Seminario, que no había un solo día en que no nos recordara, y cuando nos fuimos a marchar nos abrazó fraternalmente a los tres y nos hizo partícipes de ese gran amor con que acompañaba nuestro trabajo. Quedamos impresionados de su cariño y amistad. Ajenos estábamos a que tan rápidamente se sucederían los hechos y que aquel abrazo era su despedida. A mí me queda el recuerdo vivo de su hermosa fraternidad para con todos los sacerdotes y seminaristas.

Siempre que fuimos a Castilleja a visitarle la conversación era la misma: la importancia del trabajo que hacíamos y su oración –repetida varias veces al día- por nuestro Seminario. No preguntaba, se ofrecía. A este propósito recuerdo su llamada telefónica cuando se enteró de mi nombramiento como Director Espiritual del Seminario. Me dijo: “Mira, de todos los ministerios que has tenido hasta ahora ninguno ha sido más importante que éste que te han confiado de ayudar a los sacerdotes futuros a que sean santos de verdad”. Cuando volvimos a vernos me lo repitió personalmente mientras me daba un abrazo.

Mientras estos días pensaba en los 20 años que he colaborado con él como Secretario General, no podía olvidar lo que tantas veces le oí: “Mis curas son los mejores del mundo”. Nos quería de verdad. Todo le parecía poco para sus seminaristas.

Monseñor Francisco González Cornejo.

 

  25 AÑOS DE ASIDONIA-JEREZ

Navidad 2004

Memorias y recuerdos en el 25º aniversario de la creación de la Diócesis de Asidonia-Jerez.

Los seminaristas me piden unas líneas que evoquen mis recuerdos de aquella época, que ya va quedando lejos, de la puesta en marcha de la recién creada Diócesis: ¡recordar es volver a vivir otra vez!

Veo el momento en que el Señor obispo me llamó aparte, en el actual Seminario, y me habló de que quería que me encargara de la Secretaría-Cancillería de la Diócesis. Le manifesté mi falta de preparación para un cargo de Curia. Ante su insistencia, y después de haberlo pensado, acepté. Le dije que tenía que aprender, sabía que me traería problemas, me iba a encontrar con situaciones desconocidas para mí, todo el desarrollo de la recién nacida diócesis quedaría afectado por el modo en que asumiera este trabajo que se me iba a encomendar.

Todo eran incógnitas, ¿qué quería el Señor Obispo?, ¿qué deseaban los sacerdotes?, ¿qué hacer con los seglares? Todo pasaba por mi cabeza…

Fueron años, meses y días de preguntar mucho,… de confiarme a las orientaciones de don Rafael, a la experiencia del Vicario General de Sevilla, y del Secretario Canciller de Cádiz. Aún no estaba nombrado el Vicario General de Jerez, a menos de un año iba a contar con la ayuda de D. Luís Núñez. Trabajaríamos juntos todos los años, largos veinte años, que duró nuestro servicio en la Vicaría y Secretaría.

Poniendo mucho esfuerzo fui saliendo adelante. Nunca tuve a menos preguntar y estuve dispuesto a aprender de todo el que podía enseñarme.

En aquel primer momento había una pregunta que corría por la mente y los deseos de todos: ¿qué queremos que sea la nueva Diócesis?, ¿qué Diócesis queremos?

Cada presbítero desde su modo de pensar intentaba dar su respuesta.

Teníamos un Documento 0 que suscitó diversas reacciones. Se buscó un “experto” que nos ayudó con los trabajos de la llamada Iglesia en Marcha, Diócesis misionera que ocupo muchas horas de trabajo, puestas en común y elaboración de conclusiones.

Quedaban unas líneas por las que comenzar a caminar, ya el Sr. Obispo se encargaría de recordarlas a todos a todas horas. En los Escritos pastorales de Don Rafael (q.e.p.d) podemos encontrar material suficiente de este primer intento de líneas de actuación pastoral para toda la diócesis.

Al mismo tiempo se fueron creando los organismos diocesanos fundamentales: del Consejo de Arciprestes nació el Consejo Presbiteral con su Reglamento, se fundó el Seminario Diocesano, el Cabildo Catedral, el Colegio de Consultores, el Consejo diocesano de Economía, se dio un fuerte impulso a Cáritas Diocesana, y un largo etcétera de comisiones y organismos que iban siendo necesarios. Fui un poco “secretario” de todo lo que se iba creando.

Los organismos diocesanos fundamentales estaban funcionando con firmeza pero también con las naturales vacilaciones de algo que comienza.

En este breve escrito he rehuido de cualquier clase de anécdotas, que quedan solo para el recuerdo de quien las vivió personalmente.

En conclusión:

Tuve la suerte de tratar muy de cerca de los dos Sres. Obispos viendo en ellos el ministerio episcopal y gozando de su amistad y confianza.

Pude conocer todas las diócesis de España y en especial de Andalucía, asistiendo a todas las reuniones de Vicarios y las incomparables experiencias de las Visitas ad limina.

Presté atención muy especial a los hermanos sacerdotes de quienes me sentí servidor y amigo.

Ahora, al recordar los veinte años en la Secretaría, doy gracias porque fui testigo y pobre actor del nacimiento de la Diócesis de Asidonia-Jerez.

Monseñor Francisco González Cornejo.

 

 

 
 

Seminario Diocesano Asidonia-Jerez. 2004
Diseño Luis López-Cuervo del Rosal.