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REVISTA DIGITAL |
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Rubén Flores Pina SEMINARISTA Es natural de Jerez de la Frontera y pertenece a la Parroquia de San Juan de Ávila. Nació el dos de julio de 1.979. Cursó los estudios de Formación Profesional Rama Delineación y pertenece al Movimiento Scout Católico de "San Juan de Ávila".
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MOMENTO DE PARTIDA Navidad 2005. Desde estas líneas intentare explicarme lo mejor que pueda lo que ha sido para mi, el momento de mi vida. Pues hace ya bastantes años rondaba por mi cabeza la idea de ser cura, y siempre me preguntaba que porque me venia eso a la mente. Cada cierto tiempo me volvía a inundar la misma idea, que yo me aferraba en quitar de mi cabeza. Y después de todos estos años me he dado cuenta de que era una llamada con cautela para irla madurando con tranquilidad. Dejándome llevar por este mundo que nos rodea fui haciendo caso omiso de esa llamada pensando que yo tenia todo a lo que una persona en esta vida podía esperar. Un trabajo fijo, amigos, mi grupo scout en el que trabajaba. En fin una estabilidad, pero fue con esta estabilidad donde y cuando me llamo con mas fuerza ímpetu y claridad. Yo le pedía todos los días que me demostrase que de verdad quería que siguiera su camino. Pero lo primero que me mostró fue que realmente me faltaba lo más importante que era vivir mi fe, y no dejarme llevar por la monotonía de unos ritos que se me tornaban más una costumbre que una necesidad. Y poco a poco me lo fue mostrando para que ante mi incredulidad yo me diera cuenta del camino que el quería para mi. Una vez que ya me he incorporado al seminario y después de analizar mi vida. Saco una conclusión muy clara, que se fragua primero en ver la necesidad de alimentarme del Señor para poder realmente ser feliz y vivir en paz. Me queda muy claro que a todos nos llama el Señor aunque no a todos para lo mismo.
Me preguntaban los niños de mi grupo ¿como te llamo? Yo les dije que era mucho más simple de lo que ellos creían. Que nos llama continuamente, pero que con el ruido de esta sociedad no le escuchamos, y cuando hay calma y lo podemos escuchar nos hacemos los sordos. Mirad esto lo veo yo así, pues entre todos somos como una caja de herramientas en la que el Señor nos va cogiendo para construir o arreglar las barbaridades de este mundo. El es el gran mecánico que sabe la herramienta que le hace falta para cualquier arreglo. Pero como somos unas herramientas libres pues muchas veces nos perdemos y debe de esperar que nos dejemos ver y llevar por el para que hagamos su voluntad. Desde estas líneas me gustaría animar a todos los que lo lean que, nos dejemos en manos del Señor, que afinemos el oído para poder escuchar su llamada, que estemos prestos y dispuestos a ser servidores, que será la mejor manera de pasar por este mundo, para poder construir una vida eterna llena de dichas.
Rubén Flores Pina
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Seminario Diocesano
Asidonia-Jerez. 2006 |
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