REVISTA DIGITAL

 

OBISPADO

 

SEMINARIO

 

Francisco Fuego Luza

SECRETARIO

GENERAL-CANCILLER

Párroco de Nuestra Señora de las Nieves de Jerez de la Frontera. Nació en Jerez de la Frontera el ocho de diciembe de 1937 y fue ordenado en Sevilla el 16 de junio de 1963.

 

 

Portada Navidad 2003

Portada Pascua 2003

Portada Navidad 2002

Portada Pascua 2002

Portada Navidad 2001

Portada Pascua 2001

Portada Navidad 2000

Portada Pascua 2000

Portada Pascua 1999

Portada Navidad 1998

Portada Especial 1997

 

 

 

 

EL SEMINARIO: HORNO DE FUTUROS SACERDOTES.

Navidad 2003

Un grupo de seminaristas me piden que escriba unas líneas para la revista del seminario dando testimonio de mi fe. Aunque esto de escribir no me va mucho, no podía negarles tampoco algo que me pedían. Por eso me he puesto mano a la obra.

Llevo cuarenta años de sacerdote y parece que fue ayer cuando entraba en el seminario menor de Sanlúcar de Barrameda junto con cien jóvenes más que integrábamos el curso. Era por los años cincuenta. Años todavía difíciles de la posguerra. De mis cuatro años de humanidades (el quinto lo hice en Sevilla junto con la Filosofía y Teología) en Sanlúcar tengo muy buenos recuerdos.

Éramos en total unos cuatrocientos seminaristas. Eran años de muchas vocaciones aunque siempre quedaba alguno en el camino. Nuestro seminario entonces estaba más cerca del Tridentino que del Vaticano II. Nos levantábamos a las seis y media de la mañana y nos poníamos la sotana negra hasta las nueve y media de la noche que te la quitabas para dormir. Con ella íbamos a la capilla, con ella jugábamos, con ella comíamos, con ella dábamos clases.

Después vino El Cardenal Bueno Monreal y nos la cambió por un babi caqui con puños y cuello negro (ya os podéis figurar lo que parecíamos; de todas formas lo agradecimos por lo cómodo que era comparado a la sotana). Vivíamos y nos sentíamos como una gran familia ya que apenas íbamos a casa (sólo en verano)... Luego vino el seminario mayor. Era para nosotros como la universidad. Entonces se hablaba de los curas obreros en Francia. Eran los años anteriores al Concilio Vaticano II. Años de experiencias pastorales.

Si tuviera que definir aquellos años de formación, diría que eran años de transición. Ha sido un continuo cambio. Un estar siempre en camino. Antes del Concilio Vaticano II era más lento el caminar, luego se hizo más acelerado.

Esto hace que uno no se aferre tanto a las tradiciones, que esté más atento a los signos de los tiempos. La Iglesia intuye en cada época lo que es mejor para los hombres y como el padre de familia saca del baúl lo nuevo y lo viejo.

Si hiciera un breve recorrido por los destinos en que he estado, diría que han sido muchos y variados con los que me he enriquecido. Empecé de coadjutor o vicario parroquial como se dice hoy. Estuve unos cinco años entre S. Pedro de Arcos y S. Mateo de Jerez. Fueron años de aprendizaje al lado de buenos maestros. Luego llevo de párroco treinta y cinco años entre el Corpus Christi y Ntra. Sra. de Las Nieves.

Dos parroquias que tuve el honor de iniciar. Dos parroquias que me han dado muchas satisfacciones. Y alternando con ellas he sido Capellán militar durante cuatro años y medio, en tiempos difíciles como fueron lo de la transición en que conocí casi toda España haciendo maniobras militares.

NUESTROS SACERDOTES

También dejé muy buenos amigos. Nunca tuve un auditorio más numeroso y más joven que entonces. Más de quinientos jóvenes acudían una semana sí y otra no a la plática del Capellán.

Este es el marco en el que he vivido mi sacerdocio. He procurado servir lo mejor que he sabido a la iglesia allí donde me ha puesto el Sr. Obispo en cada momento. He tratado que este servicio sea desinteresado.

He encontrado siempre una gran colaboración entre las personas a las que he servido, en las que he encontrado ese calor de familia que a veces echamos de menos los sacerdotes. Gentes que te aprecian y te quieren como ministro que te ven del Señor. Ahora que celebramos 25 años de Pontificado de Juan Pablo II quisiera terminar estas líneas animando a todos los que formáis el seminario a que hagáis vuestro seriamente ese pensamiento del Papa: “ La oración hace al Sacerdote, y el Sacerdote se hace por la oración”.

Sólo desde el contacto íntimo con el Señor uno se va haciendo Sacerdote. Pido a Nstra. Sra. de las Nieves ( a la cual se dedica mi Parroquia) que os proteja en vuestro camino hacía el sacerdocio, un camino apasionante en el cual os realizareis plenamente como creyentes y personas, como yo también feliz y realizado me encuentro. ¡Animo! ¡Adelante! y...¡No tengáis miedo!...

Francisco Fuego Luza, Pbro.

 

 

 

 
 

Seminario Diocesano Asidonia-Jerez. 2004
Diseño Luis López-Cuervo del Rosal.