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REVISTA DIGITAL |
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A. Jesús Jaén Rojas PRESBÍTERO Nació en Arcos la Frontera el 29 de abril de 1975 y fue ordenado el 14 de septiembre de 2002.
¿Por qué la escasez de vocaciones?
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El camino Neocatecumenal. Navidad 1998. Entre la multiplicidad de catecumenados y movimientos nacidos del fuerte viento del Espíritu a raíz del Concilio Vaticano II se encuentran las comunidades Neocatecumenales. El espíritu de este artículo no tiene, al menos no es lo que pretendo, carácter apologético, pero sí en la medida que mi capacidad sintetizadora me posibilite, intentaré a grandes rasgos dar una visión objetiva que nos pueda acercar a este carisma. Primeramente nos remontaremos a sus inicios, al contexto, al caldo de cultivo que vio nacer este camino. Nace en los años inmediatos al CV II, en 1964, en medio de las chabolas de Palomeras Altas (suburbios de Madrid). Dios elige como instrumento a Francisco Argüello (Kiko) que convertido del ateísmo a la fe marchó al suburbio antes citado, con una Biblia, un crucifijo, y una guitarra, para vivir silenciosamente como un pobre entre los pobres. Pronto fue un interrogante para los vecinos, que le pidieron les hablara de Jesucristo. Lo llamativo fue que entre los gitanos que frecuentaban la barraca para escuchar las improvisadas catequesis nacía una profunda fraternidad. El kerigma en la medida en que era acogido por aquellos pobres creaba la comunión. Presididos por un presbítero que conoció a Kiko, comenzaron a celebrar la Eucaristía en la chabola. Sorprendidos por la realidad naciente, Kiko y Carmen Hernández miembro de un Instituto religioso que a su paso por Madrid camino de Bolivia había tenido noticia de lo que taba surgiendo en Palomeras Altas y había quedado sorprendida por ellos comprendieron que lo dado por Dios debía ser ofrecido gratuitamente. Por esta razón e incitados y animados por el entonces arzobispo de Madrid, Mons. Casimiro Morcillo, accedieron a las peticiones que les vinieron de varias parroquias para tener las catequesis que habían suscitado aquella comunidad. Comienza así un camino de expansión, actualmente difundido en más de 90 naciones de todos los continentes. Estos comienzos de la acción de Dios entre los pobres son inolvidables y marcan siempre la identidad del camino Neocatecumenal. ¿Cuál es el papel del Camino Neocatecumenal y qué finalidad tienen en la parroquia?. Diré lo que estoy viviendo hace poco más de 10 años" pero empezaré por decir lo que no es el Camino Neocatecumenal: No son un grupo marginal, paralelo, o distinto de la parroquia. Ni tampoco son un grupo que pretenda desplazar a otras personas o grupos que realizan actividades parroquiales, creyéndose los únicos o los mejores. Aunque anteriormente he enunciado lo que no es, por honor a la verdad diré, aunque la excepción no confirma la regla, que algunas personas malentendiendo y tergiversando el Espíritu caen en actitudes proselitistas y fundamentalistas que pueden dar una visión errónea de lo que verdaderamente es el carisma. Citando textualmente palabras del Santo Padre daré la definición de esta nueva realidad surgida en la Iglesia... reconozco el Camino Neocatecumenal como un itinerario de formación católica, válido para la sociedad y para los tiempos de hoy". El Camino Neocatecumenal hace visible en las parroquias el signo de la Iglesia misionera y se esfuerza por abrir el camino a la evangelización, de los alejados, ofreciéndoles un itinerario postbautismal, que recorre todas aquellas fases que en la Iglesia primitiva recorrían los catecumenados antes de recibir el sacramento del bautismo. Es el anuncio del Evangelio, el amor por la Palabra, el testimonio en pequeñas comunidades y la celebración de la Eucaristía lo que permite a sus miembros ponerse al servicio de la renovación de la Iglesia. El Camino Neocatecumenal no busca, pues, ser una alternativa a la parroquia, sino la renovación y revitalización de la parroquia misma. El Camino Neocatecumenal se vive dentro de la parroquia y en comunión con el Obispo de la diócesis, en régimen de pequeñas comunidades. Los iniciadores, sometidos al discernimiento de la Iglesia, están abiertos a los signos a través de los cuales Dios vaya indicando la definitiva configuración e incardinación en la Iglesia, y actualmente se está elaborando el estatuto jurídico que dará forma definitiva al carisma. La presencia en nuestra diócesis del Camino Neocatecumenal cuenta con unas 80 ó 90 comunidades dispersas desde la costa a la sierra, de las que han surgido diversas vocaciones al sacerdocio, unas diocesanas otras misioneras, además de vocaciones femeninas a la vida contemplativa (Mercedarias, Carmelitas, Espíritu Santo...)
Pido al Espíritu Santo que con empeño de todos no esté en poner la "o" que divide sino la "y" que une y crea caminos de comunión. Antonio Jesús Jaén Rojas
¿Por qué la escasez de vocaciones?. Pascua 1999. Es la pregunta típica y casi instintiva que nos asalta después de analizar a primera vista la situación actual. Como respuesta a este interrogante surge multitud de soluciones... a veces olvidando lo que debiera ser lo principal: "La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies"(Lc 10,2). Durante los últimos años, han visto la luz a este respecto multitud de estudios psicológicos, sociológico estadísticos... que nos han ayudado a descubrir el perfil y las inquietudes del joven actual, de los v a 1 o r e s y contravalores de nuestra sociedad etc. Y que sin duda han sido de gran provecho para los que trabajan en este campo de la pastoral, pero... y la oración ¿Qué lugar ocupa nuestros programas vocacionales? Santa Teresa que sabía muy bien "que la puerta para recibir de Dios grandes mercedes es la oración" pedía con insistencia "Danos Señor sacerdotes santos". La oración y la actividad deben conjugarse en un mismo programa, ya que sólo integrando estas dos dimensiones, nuestra semilla caerá en "tierra buena" (Me 4,8). Me atrevo a afirmar, sin riesgo a equivocarme, que las vocaciones son el fruto de una comunidad cristiana madura. La vocación no deja de ser una r e s p u e s t a agradecida a la vivencia de un Dios que nos ama incondicionalmente. Sólo el joven enamorado de Cristo, que ha gustado este amor, puede responder afirmativamente a la llamada. Es constatable el florecimiento vocacional que se está dando, en las nuevas realidades eclesiales que están surgiendo en la Iglesia a partir del Concilio Vaticano II. Esta realidad, viene a confirmar que sólo el joven formado seriamente, y que vive con adultez su fe, puede responder positivamente con su entrega total a entrega total a la llamada. En este campo es importantísimo el papel de la familia, que como Iglesia doméstica debe alentar "la vocación propia de cada uno con especial cuidado la vocación sagrada " (LG 11). En el curso de una de las sesiones de un Sínodo, la Madre Teresa de Calcuta habló así a los Obispos reunidos: "¡Dadnos santos sacerdotes! ¡Enviadnos sacerdotes santos como siervos de Cristo y administradores de los misterios de Dios!". Y ¿de dónde deben salir estos sacerdotes, sino de las familias que viven en el espíritu de Cristo?(Juan Pablo II saludo del rezo del Ángelus 12/ 10/80). De esta manera la familia se constituye en esperanza del Seminario, como rezaba hace años en el eslogan de una campaña del Seminario. Este año trabajamos en Pastoral Vocacional Eugenio y yo. Nuestro objetivo, preocupación y tarea prioritaria es la de ayudar a los jóvenes a crecer en la fe, para que con madurez encuentren su lugar dentro de la Iglesia, y respondan con generosidad a la misión a la que Dios los llame. Recibimos en la casa, un fin de semana al mes, a unos diez jóvenes inquietos, que se encuentran en un periodo de discernimiento. Con ellos compartimos, nuestra oración, trabajo, estudio... Alguno de ellos, si Dios quiere, serán compañeros nuestros muy pronto. Desde aquí mi saludo y la dedicación de este artículo, que sin ellos no hubiera sido posible. ¡Oh Madre, Madre de Dios, Madre de la Iglesia! Llega tú con tu "omnipotencia suplicante" al corazón de muchos hermanos nuestros para que escuchen la voz del Señor, la comprendan y la respondan. Repíteles en lo más profundo de su corazón, la invitación que hiciste a los criados de Caná: Haced los que os diga Jesús. (Juan Pablo II).
Antonio Jesús Jaén Rojas
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Seminario Diocesano
Asidonia-Jerez. 2004 |
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