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REVISTA DIGITAL |
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Padre Juan Felix S.J.
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500 AÑOS DEL NACIMIENTO DE SAN FRANCISCO JAVIER Pascua 2006. El 7 de abril de 2006 se cumplió 500 años del nacimiento, en el Castillo de Javier (Navarra), de Francisco de Javier, profesor en la Sorbona, uno de los siete primeros compañeros de Ignacio de Loyola, por los cual, podemos decir, cofundador, bajo la dirección de éste, de la Compañía de Jesús, misionero en las Indias Orientales y Japón y figura universal que trazó fuertes lazos de colaboración y comprensión entre Oriente y Occidente. Son pocos los hombres que tienen el corazón tan grande como para responder a la llamada de Jesucristo e ir a evangelizar hasta los confines de la tierra. San Francisco Javieres uno de esos. Con razón ha sido llamado: "El gigante de la historia de las misiones" Francisco nació en 1506. Era el benjamín de la familia. A los dieciocho años fue a estudiar a la Universidad de París, en el colegio de Santa Bárbara, donde en 1528, obtuvo el grado de licenciado. Dios estaba preparando grandes cosas. Allí conoció a Pedro Favre, con quién formaría una gran amistad. Este libró a su impulsivo amigo de graves peligros. Porque Javier se escapaba de noche, con otros compañeros, en busca de muchas clases de aventura. También providencialmente, en el colegio, conoció a un extraño estudiante llamado Ignacio de Loyola, bastante mayor que sus compañeros. Al principio Francisco rehusó la influencia de Ignacio el cual le repetía la frase de Jesucristo: "¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si se pierde a sí mismo?". Este pensamiento al principio le parecía fastidioso y contrario a sus aspiraciones, pero poco a poco fue calando y retando su orgullo y vanidad. Por fin Ignacio logró que Francisco se apartara un tiempo para hacer los Ejercicios Espirituales. Francisco fue guiado por Ignacio en aquellos días de profundo combate espiritual y quedó profundamente transformado por la gracia de Dios. Comprendió las palabras que Ignacio le repetía: "Un corazón tan grande y un alma tan noble no pueden contentarse con los efímeros honores terrenos. Tu ambición debe ser la gloria que dura para siempre”. La vocación misionera de Francisco le llevó primero a Italia y Portugal, para luego embarcar con rumbo a las Indias Orientales en calidad de nuncio del Papa. En La India predica tres años y tres meses, atendiendo una leprosería. Su único equipaje eran su libro de oraciones y su incansable ánimo para enseñar, curar a enfermos, aprender idiomas extraños y bautizar conversos por millares. Dedicaba las noches a la oración y, si no lograba vencer el sueño, se acostaba unas horas en el suelo, junto al sagrario. Su afán misionero le llevó, no sólo a la India, pasó bautizando y llevando la buena noticia del Evangelio a Malaca, Malucas, Indonesia, Goa, Japón,.. su aspiración llegar hasta la China En Sancián, un pequeño islote árido y poco hospitalario frente a las costas de china cae enfermo de fiebres, que finalmente acabarán con su vida. "Falleció un sábado antes que amaneciera, a 3 de diciembre de 1552 en la isla de Sancián, en una choza de paja, ajena, diez años después de haber venido a estas partes" El impacto de la vida y la obra de San Francisco Javier fue muy grande en la Iglesia y en la sociedad de su tiempo. Sus cartas eran leídas por papas y reyes, difundidas en colegios y universidades o se utilizaban en los sermones en las iglesias. Fue beatificado en 1619 y el 12 de marzo de 1622 el papa Gregorio XV lo proclamó santo con otros tres españoles (San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús y San Isidro Labrador) y un italiano (San Felipe Neri). San Ignacio y San Francisco Javier fueron las dos columnas, los dos modelos sobre los que se basó la imagen de la Compañía de Jesús. San Francisco Javier fue el gran apóstol de los tiempos modernos, como San Pablo lo fue de los antiguos. Fue el gran evangelizador de Oriente, que iba abriendo camino a millares de misioneros. Fue el gran apóstol de la India, Oceanía, Japón y China en sus viajes como misionero y fue un visionario en su tiempo, sobre todo con respecto a la inculturación del Evangelio en las culturas orientales. Por todo ese afán misionero fue nombrado patrono y protector de las misiones.
P. Juan Félix. SJ |
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Seminario Diocesano
Asidonia-Jerez. 2006 |
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