REVISTA DIGITAL

 

OBISPADO

 

SEMINARIO

 

DIÁCONO

Luis López-Cuervo del Rosal

Es natural de Jerez de la Frontera, pertenece a la parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Nació el diez de diciembre de 1971. Licenciado en Ciencias Eclesiásticas en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla. Estudió Empresariales en la Universidad de Cádiz y Formación Profesional en la rama Administrativa y Comercial. Su labor pastoral ha sido realizada en diversas parroquias, Nuestra Señora de la Asunción, Virgen de los Dolores de Jerez de la Frontera, San Marcos y el Carmen en el Puerto de Santa María, así como la Pastoral de Enfermos en el Hospital de San Juan de Dios y la de Sordo-Mudos.

 

Ordenado diácono el  22 de septiembre de 2007.

Artículos

Los Mártires de Damasco

Peregrinamos a Santiago

 

Beato Fray Juan Jacobo

FRANCISCANO

Uno de los Mártires de Damasco

 

 

Portada Navidad 2003

Portada Pascua 2003

Portada Navidad 2002

Portada Pascua 2002

Portada Navidad 2001

Portada Pascua 2001

Portada Navidad 2000

Portada Pascua 2000

Portada Pascua 1999

Portada Navidad 1998

Portada Especial 1997

 

«Los Mártires de Damasco»

Navidad 2001.

Mi vínculo por los lazos de sangre con el Beato Fray Juan Jacobo Fernández y Fernández, me ánima a escribir un artículo referente a él y sus hermanos religiosos, beatificados el diez de octubre de mil novecientos veintiséis solemnemente por SS Pío XI. Los ocho franciscanos, de ellos siete españoles y un austriaco, junto a tres Maronitas seglares fueron martirizados en Damasco por su fe de Cristo, el nueve de julio de mil ochocientos sesenta. Desde entonces los nombres de los beatos Manuel Ruiz, Carmelo Volta, Engelberto Kolland, Nicanor Ascanio, Pedro Soler, Nicolás María Alberca, Francisco Pinazo y Juan Jacobo Fernández son venerados en los Altares. Su fiesta litúrgica se celebra cada diez de julio rememorando su gesta gloriosa.

El celebre Premio Nóbel Camilo José Cela, en "Judíos, moros y cristianos, Barcelona, 1970" dice que el padre del Beato Juan Jacobo era tatarabuelo suyo, que ejercía de médico en Carballino y mantenía correspondencia con D'Alambert; y que Rosa Fernández, la hermana del Beato, era su bisabuela.

El Comisario General de la Obra Pía de los Santos Lugares había dirigido una urgente llamada a todos los comisarios diocesanos reclutando franciscanos exclaustrados que quisieran ir a Tierra Santa. Fray Juan Jacobo Fernández, nació en Carballeda, diócesis de Orense el veinticinco de julio de mil ochocientos ocho, exclaustrado del celebre Colegio de Misioneros de San Antonio de Herbón en La Coruña. Con cincuenta años, robusto, de buenas costumbres, y como complemento de todo esto, muy piadoso, como dirá el Comisario Diocesano en sus informes "Tiene ardientes deseos de pasar a Tierra Santa".

Dichos religiosos, en el vapor "Barcino", se hicieron a la mar hacia las tres de la tarde del veinticinco de enero de mil ochocientos cincuenta y nueve, la primera escala es en Barcelona el día veintiséis a la una del medio día. El día treinta se hacen nuevamente a la mar a las ocho y veinte de la mañana y llegan a Marsella a las siete y cuarto de la mañana siguiente. El seis de febrero emprenden otra vez el rumbo. Desde Marsella hasta Jaffa donde desembarcan el día diecinueve, el importe del pasaje de cada uno de los catorce misioneros asciende a trescientos ochenta y cinco francos.

El Cónsul de España en Jerusalén ha recibido notificación desde Madrid de la llegada de los religiosos y el encargo de que fuesen atendidos con el diligente esmero acostumbrado. El mismo día que recibe la carta, diecisiete de febrero, se entera de que llegan al puerto de Jaffa el día diecinueve. Sin perdida de tiempo, el dieciocho sale de Jerusalén un genízaro (se designa con este nombre a la guardia que concedía la Sublime Puerta a todos los Cónsules como signo de distinción y para su defensa) del Consulado a caballo, "armado con su gran bastón de plata" para que les de la bienvenida, acompañe a los misioneros hasta Jerusalén y los defienda, si fuese necesario. Era este un obsequio personal y deferente del mismo Cónsul y una manera de cumplir el encargo de la Obra Pía de Madrid. El día veintiuno los misioneros españoles entraban emocionados en la Ciudad Santa de Jerusalén. Hay el fraterno abrazo de bienvenida de los Superiores de la Santa Custodia y de los religiosos españoles que los reciben alborozados. Todos juntos, con el M. R. P. Procurador General, Tomas Gómez, al frente y el Cónsul de España, en la iglesia conventual de San Salvador, cantan un solemne "Te Deum" de acción de gracias. El día veintidós son recibidos en el Consulado General, donde se enarbola la bandera española, y al cobijo amoroso de sus pliegues hay palabras de estimulo y emulación para los recién venidos.

Las noticias del martirio de los siete franciscanos españoles no llegarían a España hasta los primeros días de agosto. Y no con una absoluta certeza. El veintiocho de julio, el Comisario de la Obra Pía, don Juan Antonio de Rascón, en el informe que transmite al Primer Secretario de Estado, dirá que no tiene noticias de que los religiosos españoles, de Damasco hayan sido víctimas de tantas barbaridades perpetradas por los drusos, secta musulmana de Oriente Próximo cuyos principales asentamientos se localizan en las regiones más montañosas del Líbano, del sur de Siria y de Israel.

Le remite con esta ocasión nombre de todos los religiosos españoles residentes en Tierra Santa y hace enumeración de las casas españolas de aquella Santa Custodia. Sugiere, a la vez, que el Gobierno proteja eficazmente, mediante el Jefe de las fuerzas navales destinadas en aquellos parajes, a todos los religiosos y conventos.

Pocos días después de la notificación referida ha tenido que llegar a manos del Comisario de la Obra Pía la primera carta del Procurador General de Tierra Santa, P. José María Ballester. Está fechada en Jerusalén el día veinte de julio. En ella se refleja la imprecisión e inexactitud de las primeras y dolorosas noticias allí recibidas sobre la muerte de los religiosos y el peligro que parece amenaza a Jerusalén.

Se ha hecho ya referencia a la Comisión Internacional designada para el esclarecimiento de los hechos acaecidos en Damasco en el mes de julio, exigir responsabilidades a los culpables y reclamar por los daños y perjuicio ocasionados. La Comisión, presidida por Fuad Bajá, en representación de la Sublime Puerta, estaba integrada por los representantes diplomáticos de las llamadas "Las cinco Grandes Potencias": Francia, Inglaterra, Austria, Rusia y Prusia. Ateniéndonos a la información conocida, muy pocas esperanzas de eficacia había sobre su gestión, ya en los primeros momentos de haber sido constituida.

El convento colegio franciscano español de Damasco era celebre centro de formación arabista para los misioneros de Tierra Santa. Formaba un cuadrado de cerca de quinientos metros. Tenía cuatro pequeños claustros con tres fuentes abundantes. En la planta baja, toda ella de piedra y cal, estaba la iglesia de bastante capacidad, con siete altares. Había además cuatro habitaciones, dos despensas, dos almacenes, dos grandes escuelas, una cocina con fuente y otra mas pequeña con pozo, una vasta bodega para guardar vino y aceite. En la planta alta del edificio de ladrillo y madera, estaban las veinte celdas para los religiosos. Tenia además, una biblioteca con mas de diez mil volúmenes. En ella se guardaban preciosos manuscritos, entre los que destacaba una Biblia en pergamino. Sólo por ella una sociedad bíblica inglesa había ofrecido mil libras esterlinas. El padre Manuel Ruiz se había refugiado en una casa y allí sorprendido del furor musulmán le propusieron negar de su fe, pisar la cruz y salvar su vida; más él, asistido del Santo Divino Espíritu confesó a Cristo y adoró la cruz; y sujetando la cerviz el verdugo sirvió su espada de glorioso instrumento para el martirio. Igual suerte sufrió fray Engelberto, súbdito austriaco. El padre Carmelo fue fusilado en medio de la calle. Esto tres héroes de la fe de Jesucristo fueron dejados sin sepultura y expuestos a la voracidad de aves y perros, y cuando nos escribían esas noticias sus cadáveres apenas se conocían.

El P. Nicolás Alberca antes de morir, según algunos testigos, le preguntaron si estaba dispuesto a renegar de la ley de Cristo y abrazar la de Mahoma, a lo cual respondió: que antes bien sufriría mil muertes primero que faltar a su religión, confirmándolo al mismo tiempo con la señal de la Santa Cruz. A consecuencia de esta respuesta tan firme y vehemente, le dispararon un pistoletazo, que lo mató, e hizo caer redondo al suelo. Junto con él, los religiosos P. Nicanor Ascanio, P. Pedro Soler y Fr. Francisco Pinazo del Puente, murieron en el convento y fueron quemados. Fray Juan Jacobo fue precipitado desde el tejado de la iglesia por los enemigos que irrumpieron en el monasterio, aún con vida, suplicaba a Dios con fervor que aceptase su sacrificio, hasta que con una cuchillada lo remataron.

Acontecimientos de esta índole siguen produciéndose en el mundo, siervos de Cristo dejan hoy su vida al servicio de la Fe y de los mas necesitados.

Luis López-Cuervo del Rosal

 
 

Del 23 de abril al 02 de mayo de 2004.

Este curso ha coincidido con el Año Compostelano, al caer el veinticinco de julio en domingo, día del Apóstol Santiago, Patrón de España.
«
PEREGRINAMOS A SANTIAGO DE COMPOSTELA»

Santiago de Compostela
 
«El Camino de Santiago es una ruta de peregrinación surgida en la edad media, conocida también como 'ruta jacobea'. El objetivo del Camino es llegar hasta Santiago de Compostela, en la provincia de La Coruña, donde según la tradición se encuentran los restos del apóstol Santiago el Mayor. A comienzos del siglo IX el obispo Teodomiro, de la diócesis de Iria Flavia (Padrón), descubrió los restos del apóstol. En el lugar del hallazgo, el monarca asturiano Alfonso II el Casto ordenó erigir una iglesia, origen de la actual catedral compostelana. La noticia se difundió rápidamente por toda la cristiandad y Santiago de Compostela se convirtió en objetivo fundamental de las peregrinaciones cristianas.

Decidimos participar junto con nuestro Rector, los seminaristas Salvador, Javier, Roberto, Valentín y Luis. Realizamos el camino de la Plata y partimos de Sevilla el viernes veintitrés de abril sobre el mediodía hacia Salamanca. Nos detuvimos para almorzar en Fuente de Cantos, al sur de la provincia de Badajoz, ciudad natal de Francisco de Zurbarán. Provincia de Lugo

Pasamos la noche en Salamanca en el Seminario Ínterdiocesano. Visitamos la ciudad con Pedro Enrique García seminarista de la diócesis de Cádiz y acompañados de los seminaristas interdiocesanos. Esta ciudad cuenta con uno de los conjuntos monumentales más importantes de España, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El sábado veinticuatro salimos muy temprano hacia León. Fue sede de la Legio VII Gemina, de donde deriva su nombre. Entre los lugares de interés destaca la catedral gótica (siglos XII-XIV) que es una de las más bellas de España, la iglesia de San Isidoro donde se veneran los restos del santo; y el Museo Real, el convento de San Marcos, el Ayuntamiento y el Palacio de Guzmán; todos ellos del siglo XVI.

Después de almorzar proseguimos hacia Samos en la provincia de Lugo, donde llegamos sobre las nueve de la noche y nos hospedamos en el Monasterio Benedictino, allí rezamos vísperas y cenamos con los monjes del monasterio, quienes nos atendieron con amabilidad. Monasterio Benedictino de Samos

El domingo veinticinco comenzamos el camino a pie desde Samos a ciento quince kilómetros de Santiago. Transitamos por Sarria, esta localidad al ser una de las escalas del Camino de Santiago, tuvo hospitales de peregrinos y templos importantes. Sus principales monumentos son la iglesia del Salvador (siglo XIV), el convento de la Merced (plateresco) y el de la Magdalena (gótico), el hospital de San Antón y los restos del castillo.

Al mediodía llegamos a Ferreiro donde celebramos la Eucaristía con varios peregrinos. Por fin, ya de noche llegamos a Portomarín, todavía en la provincia de Lugo. Allí nos hospedamos en un albergue atestado de peregrinos.

El día veintiséis marchamos hacia Ligonde, donde pasamos la noche, en el albergue, muy distinto al de Portomarín ya que tenía pocas plazas. Allí conocimos a la hospedera Áurea y celebramos con ella y varios peregrinos la Eucaristía.

El martes veintisiete salimos hacia Mélide. Caminamos por Palas de Rey, entre sus monumentos destacan la iglesia del Villar de Donas (siglo XII, románica) y el castillo de Pambre.

Llegamos a la provincia de la Coruña, nos hospedamos en Mélide y celebramos la Eucaristía en la parroquia. Esta localidad es una importante escala del Camino de Santiago, con monumentos como el castro de la Graña, las iglesias de San Antoniño de Toques (prerrománica), Santa María y San Pedro (románicas), la casa Pedrosa y el ayuntamiento (siglo XVII).

El veintiocho pasamos por Arzúa, una de las últimas etapas del Camino, y nos hospedamos en el albergue de Santa Irene, muy cerca de Santiago. Los Siete Mártires de Damasco

Al día siguiente dejamos Santa Irene, donde nos comenzó a llover. Pasamos por O Pino y el Monte del Gozo, hasta llegar por fin a Santiago de Compostela sobre las dos de la tarde. Primero entramos por la Puerta Santa, visitamos la Tumba del Apóstol y desde allí fuimos a recoger la Compostelana.

Luego marchamos al Seminario de Santiago, allí nos hospedamos y almorzamos con el rector y los formadores del Seminario. Mas tarde celebramos la Eucaristía en la Catedral que fue concelebrada por ambos rectores y varios sacerdotes de los cuales algunos eran italianos. Por la tarde visitamos el convento de los Franciscanos, y nos hablaron sobre los Siete Mártires de Damasco.

En la jornada siguiente celebramos la Eucaristía, esta vez acolitamos al señor Arzobispo de la diócesis. Después Cela organista de la catedral nos mostró la parte superior de la nave, así como los campanarios y los tejados, que pronto serán abiertos al público.

Antes de atardecer, visitamos el Museo del Pueblo Gallego y pudimos ver el documental “El Hombre y el Carro” del director de cine Antonio Román y el etnógrafo Joaquín Lorenzo, filmado en Lobeira (Orense).

Esa noche nos despedimos de todo el Seminario de Santiago, por eso, queremos agradecer las muchas atenciones que tuvieron con nosotros, tanto los formadores como los seminaristas. Desde aquí, aprovechamos la ocasión para enviarles un saludo. Celebramos la eucaristía en la misma tumba del Apóstol.Cela mostrando el organo de la Catedral

 

 

 

 

 

 

Por la mañana volvimos a la catedral, pero esta vez para celebrar la eucaristía en la misma tumba del Apóstol. Fue una celebración muy emotiva donde oramos por toda nuestra diócesis.

 Luego viajamos de Santiago a Salamanca, pasamos por Cebreiro, donde nos nevó. Y almorzamos en Astorga con don Ángel Pérez del Yelmo, Capellán Castrense, natural de Sanlúcar de Barrameda, también nos acompañó en el almuerzo un formador del Seminario de Astorga.  Cebreiro

Astorga o Asturica Augusta, es sede episcopal, entre sus atractivos turísticos destacan la catedral gótica, remodelada en el siglo XVI por Gil de Hontañón; el Palacio Episcopal, obra de Antoni Gaudí; el ayuntamiento, del siglo XVIII; y el Museo de los Caminos.

Ya por la tarde llegamos a Salamanca donde pasamos la noche. Conocimos la plaza Mayor de la antigua Salmantica, diseñada por Alberto de Churriguera, su universidad que fue fundada en 1218, y es uno de los primeros centros académicos de Europa; también es sede de la Universidad Pontificia. La catedral vieja (comenzada en 1140 y de estilo románico), la catedral nueva (empezada en 1513 y terminada en 1733) y la iglesia de San Esteban.

 El dos de mayo a nuestro regreso hicimos una parada en Cáceres, denominada por los romanos Norba Caeserin. En el siglo XIX la ciudad creció, quedando la ciudad antigua configurada como conjunto monumental, en el que destacan, además de las antiguas murallas romanas y las torres de época almohade que cierran el recinto (Bujaco, Redonda, Desmochada), varias iglesias, como la de San Mateo (un edificio gótico con una alta torre que se levanta sobre el solar de una mezquita) y la de Santiago (de origen románico y reconstruida en el siglo XVI por Rodrigo Gil de Hontañón), la concatedral de Santa María (siglo XV), así como numerosas muestras de arquitectura civil de los siglos XIV-XVI, de entre las que destacan casas solariegas y palacios de familias nobiliarias como los Godoy, Mayoralgo, Golfines de Arriba y Golfines de Abajo, Solís. La UNESCO igual que Salamanca declaró este conjunto monumental Patrimonio de la Humanidad.

Ya al atardecer llegamos a Sevilla, donde diez días antes comenzamos nuestra peregrinación. Hemos conocido a muchos peregrinos de distintas nacionalidades, así como pueblos y ciudades de un gran valor histórico y religioso.

El Camino nos ayudó a encontrarnos con el Señor mediante la oración y la meditación. En todas las jornadas rezamos la liturgia de las horas al igual que el Santo Rosario, y como centro del día la celebración de la Eucaristía. Animo a todos a los que lean este artículo a realizar el Camino de Santiago, lugar donde se puede desarrollar una importante Pastoral para los peregrinos que buscan y desean encontrarse con Jesucristo.

“Santiago, haznos fuertes en la fe y alegres en la esperanza, en nuestro caminar de peregrinos siguiendo el camino de la vida cristiana.”        

Luis López-Cuervo del Rosal


 

 

 

Seminario Diocesano Asidonia-Jerez. 2007
Diseño Luis López-Cuervo del Rosal.