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REVISTA DIGITAL |
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Francisco Javier López-Cuervo del Rosal
DIÁCONO
Es natural de Jerez de la Frontera, pertenece a la parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Nació el diez de diciembre de 1971. Licenciado en Ciencias Eclesiásticas en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla. Estudió Ciencias Empresariales en la Universidad de Cádiz y Formación Profesional en la rama Administrativa. Recibió la Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco en 1997. Ha realizado su Pastoral en las Parroquias de Nuestra Señora de Fátima, San Benito y los Cuatro Evangelistas de Jerez de la Frontera. Ordenado diácono el 22 de septiembre de 2007.
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Adviento, época de conversión. Navidad 2003. Empezamos el adviento levantando nuestros ojos a la esperanza en el corazón y con una labor que realizar. Es momento de mirar hacia delante y sin temor, es el tiempo de la esperanza. Jesús en nuestro camino viene hacia el encuentro y María nuestra madre nos acompaña, porque somos una Iglesia que camina. Existe una necesidad de ese discernimiento, nosotros en el seminario también lo hacemos, el camino puede ser largo o corto según la maduración de la persona que este dispuesta a dar el paso; igual que la gente que viene a nuestra Iglesia deseando una verdadera conversión. El fuego quema cuando hay una relación con Dios, en una vocación, hay una disponibilidad, como por ejemplo, cuando Isaac pregunta dónde está el fuego, indica una mística muy profunda. Dios proveerá el cordero para el holocausto, la respuesta está aquí. Nos ponemos en manos de Dios, en nuestra confianza; hay que ser fiel como Abraham. Debemos ser creyentes con un horizonte ilimitado y seguir madurando nuestra Fe con todas las consecuencias, en que a la primera de obstáculo no nos rindamos. Jesús nos invita a un conocimiento personal y si nuestras metas son amplias procuraremos que los demás las tengan, daremos más de nosotros a los demás, con sentido de libertad y responsable. Teniendo de esta manera un signo visible para atraer a la gente en la misión de la Iglesia y ofrecer una vida plena y posible. Esto no es una utopía porque la vivimos respaldado por el testimonio de nuestra vida, siendo fieles a nuestra misión y maduración que nos da sentido a nuestra experiencia. Desde aquí ánimo a la persona que sienta la llamada a que se anime a seguir la labor de Jesucristo, independientemente de su edad, ya sea, en edad temprana o en el ocaso.
Francisco Javier López-Cuervo del Rosal
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Seminario Diocesano
Asidonia-Jerez. 2007 |
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