REVISTA DIGITAL

 

OBISPADO

 

SEMINARIO

 

 

 

Marife

de Paz Vera

 

 

 

   LOS SEGLARES Y LA TEOLOGÍA

Pentecostés 2008. 

        Cómo poder compartir un tesoro si éste no es tangible. Cuando descubres a Dios lo inmediato es querer compartirlo, pero cómo lo haces cuando ves que a tu alrededor  el discurso de Dios no interesa. Cómo entrar en un diálogo con personas que sólo viven el momento presente y sólo creen en lo que ven y experimentan y enaltecen la razón  a límites insospechados. Esto es lo que me llevó a querer estudiar Teología, quería dar razón de mi fe, poder argumentarla, adquirir los conocimientos necesarios para no ser acusada de fideísmo. Me entristecía cuando en una reunión se hablaba de la Iglesia o de Dios y no era capaz de rebatir los argumentos, bastante pobres por cierto, de algunas personas. Si tu sabes y sientes que “Dios es amor”, cómo poder transmitirlo. Los estudios de Teología me han liberado de ese complejo, ahora pongo palabras a mis sentimientos, me siento fuerte y segura para dar testimonio de mi experiencia de Dios. Cuando ahora digo “Dios es amor” comprendo el verdadero valor de esas palabras. Santo Tomás me ha enseñado que fe y razón no son incompatibles sino todo lo contrario, la razón  iluminada por la fe, me hace descubrir nuevos caminos para intentar compartir este gran tesoro que se llama Jesús.

        Dios abre puertas, es Él el que sale a nuestro encuentro y cuando tu lo buscas te facilita el camino, y digo esto porque yo tengo tres hijos y no me es nada fácil compaginar los estudios con las tareas del hogar y  la educación de mis hijos. La verdad es que mi jornada diaria es bastante movidita. Me levanto a las 7,15 h preparo desayunos y bocadillos y llevo a los mayores al colegio, cuando regreso y, mientras despierto a la pequeña, empiezo a hacer las tareas de la casa, la llevo a ella e intento caminar una hora más o menos (por hacer algo de ejercicio), esto siempre que no sea épocas de exámenes claro, luego sigo con las diferentes tareas de la casa, incluyendo la compra, la comida, etc. Me gusta estar pendiente de mis hijos, intento estar informada de todo le relacionado con el colegio, para ello colaboro con éste siendo madre delegada. Por las tardes hay que andar repartiendo a unos y otros a las actividades extraescolares, ayudarles en las tareas, baños, cena, en fin  como todos los padres. Mi marido me echa una mano los días que tengo clases, pero el también trabaja por la tarde. Lo más complicado es sacar las horas de estudio, porque tengo pocas horas libres. Suelo ser bastante disciplinada y me gusta estudiar todos los días, intento sacar al menos dos horas diarias por la mañana y si tengo trabajos que hacer para alguna asignatura, los dejo para por la tarde porque estos requieren menos concentración, ya que los niños andan revoloteando y me distraen más. Aunque tengo poco tiempo intento aprovecharlo al máximo. Lo peor es la época de exámenes porque necesito más horas de estudio y claro las horas son las que son y no hay más, lo que hago es dedicarle más horas por la mañana, pasando las tareas de la casa que se puedan a por la tarde. La verdad es que es un poco complicado, por eso he empezado diciendo que Dios nos facilita las cosas, mi hija la mayor me echa una mano, ella recoge a los dos más pequeño y se los trae los días que tienen colegio por la tarde, porque si no yo no podría ir a clase a las 5 h y mi marido cuando llega, los días que tengo clases, se dedica a los baños y la cena, en fin todos intentan ayudarme ya que saben lo importante que es estudiar para mi. He de reconocer que a veces he estado a punto de tirar la toalla, porque estaba agotada físicamente y porque pensaba que les prestaba menos atención a mi marido y mis hijos, sin embargo hay algo que me impulsa a seguir. Creo que es importante también para ellos, primero porque cuando me ven estudiar es un ejemplo muy positivo y segundo porque estudiar Teología es de lo más importantes que he hecho en mi vida, es como si hasta ahora mi vida fuese hacia una dirección pero sin tener clara la meta, como si siempre quedase un cabo suelto, como un puzzle que hasta que no colocas la última pieza no parece cobrar sentido, como cuando caes en la cuenta de algo que tenias ahí delante de tus ojos y no lo habías percibido y eso, por supuesto,  también influye y repercute en mi alrededor.

         Estudiar Teología me ha dado confianza y seguridad para poder expresar lo que es Jesús para mí, lo sentía pero no lo transmitía, es como una auténtica conversión, ahora puedo dar testimonio de mi experiencia.

          Parece un contrasentido ponerse a hablar de Dios, de Jesús, de Salvación y de Escatología en una sociedad en la que impera el pragmatismo, el placer, el materialismo y el egocentrismo, sin embargo y, precisamente por ello, es más necesario que nunca, porque el ser humano, una vez cubiertas sus necesidades básicas, busca algo más, no se conforma con el aquí y ahora aunque pueda parecer que si. Creo que hay personas que se interesan por el origen y también por el fin y no se conforman sólo con el presente, por eso es importante hablarles de Jesús, de su misión y sobre todo hablarles de amor, de ese Amor con mayúsculas que Dios derrama constantemente sobre todos nosotros. Me gustaría poder transmitir a todos ese Amor, que relativiza todo lo terreno, aunque no lo minusvalora, y absolutiza lo verdaderamente importante. De amor parece entender todo el mundo, aunque no sea del verdadero, por eso creo que hay que hablar en ese mismo lenguaje para que todos y, sobre todo los jóvenes, nos entiendan, hay que hablar de amor, de amistad, de confianza, de fidelidad. Cuando a mis hijos les hablo de Jesús, les digo que es alguien en quien poder confiar, el mejor amigo que puedan tener porque nunca les va a traicionar, siempre estará a su lado apoyándoles, orientándoles, alegrándose con ellos y consolándolos en las tristezas ¿Quién no desea un amigo así? Mis hijos parecen comprenderlo pero me gustaría hacerlo extensible a todo el mundo, para esto estudio Teología y ojalá que mi experiencia y mi testimonio puedan servir a alguien.

 

 

 

                                                                                                          Marifé de Paz Vera

                                       

 

 

 

 
 

Seminario Diocesano Asidonia-Jerez. 2008
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