REVISTA DIGITAL

 

 

 

SEMINARIO

 

José Antonio

Panal Hurtado

 

Es natural de Arcos de la Fra.

de la Parroquia de San Francisco.

Nació el 5 de Diciembre de 1982. Pertenece a la Hdad. de las Tres Caídas, de la que ha sido catequista y ha pertenecido a la Junta de Gobierno. Es Licenciado en Periodísmo.

 

 

 

 

 

DIOS LLAMA A TODOS A VIVIR UNA ESPECIAL VOCACIÓN

 Pascua 2007.

Antes de comenzar quiero agradecer a Antonio Luis por haber contado conmigo para participar en este número.

No es fácil hablar de la vocación sacerdotal, ya que, es un sentimiento que tienen algunas personas y es  Dios quién te llama. Cada uno tiene una vocación diferente. La mía empezó hace muchos años, cuando era aún muy joven y no tenía las ideas muy claras. Tenía miedo a que eso no fuera lo mío y no tuviera marcha atrás, pero con el tiempo descubres que con la oración y el amor a Dios, nada te falta. Descubres que Él te da el ciento por uno pero, para esto, tenemos que ser personas fuertes, personas fieles a la oración y fieles a nuestro amor por la Iglesia. Está claro que sin estos pilares uno nunca podrá llevar hacia delante su vocación sacerdotal. Tenemos que ir alimentándola poco a poco. La sociedad del siglo XXI es una sociedad con Dios pero sin Dios, es decir, cuando nos conviene somos fieles a Dios, pero cuando no nos conviene rechazamos a Dios. Por este motivo, una persona con vocación sacerdotal tiene que amar a Dios sobre todo; como consecuencia de este amor, amar y servir a los demás como a uno mismo. Esto se descubre rezando y viviendo una vida cristiana.

Tenemos que intentar amar y luchar por eso que Dios nos ofrece a través de su amor. La única forma de hacerlo es tomando nuestra cruz y siguiéndole. Debemos tener la mayor confianza en su amor hacia nosotros, y eso, una persona con vocación hacia el sacerdocio lo nota. Evitemos dejarnos guiar por el mundo que nos rodea; nunca conseguirás escuchar a Dios y cumplir fielmente su voluntad.

 Uno puede ir descubriendo su vocación o su amor hacia Dios, a través, de algún grupo cristiano que nos ofrece la Iglesia. Yo pertenezco a una Hermandad de mi pueblo, la Hermandad de las Tres Caídas; aquí es donde intento ir alimentando mi FE y mi amor hacia Dios. La formación catequética es el principal impulsor y motor para descubrir día a día nuestro amor hacia Dios y hacia nuestra madre María. Un grupo de catequistas y de jóvenes que unidos por la oración y la preparación de la Eucaristía, intentamos ir creciendo en la FE como auténticos cristianos.

En el seno de esta hermandad fue naciendo mi vocación sacerdotal y mi pasión por entregarme por completo a Dios.

            Dios llama a todos a vivir su especial vocación; a cada uno asigna un papel en la historia de salvación del mundo y asigna los medios necesarios para realizarlo. Dios enriquece a cada uno de los llamados con precisa, exclusiva, absoluta y nueva identidad, trazando en cada caso un camino único e irrepetible.

Por eso, invito a todos los jóvenes, que sientan la necesidad de amar a Dios, a que luchen por ello. Una lucha, dura, pero a la vez muy bonita. Y es que no hay mejor amor que el que Dios nos ofrece. ¡Ánimo!

 

José Antonio Panal Hurtado

 

 

 

 
 

Seminario Diocesano Asidonia-Jerez. 2007
Diseño Luis López-Cuervo del Rosal.