REVISTA DIGITAL

 

OBISPADO

 

SEMINARIO

 

Luis Piñero Carrasco

 

PRESBÍTERO

Nació en Ubrique el 23 de enero de 1965 y fue ordenado el 22 de Septiembre de2001.

 

NUESTRA FORMACIÓN PASTORAL.

OTRA VEZ SAN JOSÉ.

MI EXPERIENCIA.

Portada Navidad 2003

Portada Pascua 2003

Portada Navidad 2002

Portada Pascua 2002

Portada Navidad 2001

Portada Pascua 2001

Portada Navidad 2000

Portada Pascua 2000

Portada Pascua 1999

Portada Navidad 1998

Portada Especial 1997

 

 

 

 

NUESTRA FORMACIÓN PASTORAL.

Y el fin de semana... Pastoral.

Navidad 1998.
Continuamos este curso la experiencia-formación pastoral comenzada el anterior: sectorial la primera etapa, y en parroquia la segunda.

En la revisión de final de curso, fue valorada de muy positiva, tanto por la acogida en las diferentes parroquias e instituciones, como por la toma de contacto "insitu" con la realidad de la Iglesia diocesana.

En el plan elaborado, se incluyen dos estadios bien diferenciados; por un lado los miembros de la primera etapa, realizan una pastoral específica colaborando los sábados con las Hermanitas de los Pobres (primer curso), con las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en el Comedor de El Salvador (segundo curso) y con miembros de la pastoral penitenciaria de la parroquia de Santa María de la Asunción (tercer curso).

Los miembros de la 22 etapa, ya entramos en el mundo parroquial de viernes a domingo. Dada la diversidad de nuestra Diócesis, se han elegido tres zonas: Jerez ciudad a la que se envía a los miembros de cuarto curso (este año a Antonia Jesús a la Parroquia de San Miguel). Sierra, Arciprestazgo de Zahara-Olvera, con destinos como el curso anterior en Olvera (Manolo y Jaime), Setenil y Torre Alhaquime (Lorenzo), y la novedad de Alcalá del Valle a donde acude Federico. Litoral: En Rota la Parroquia del Carmen de nuevo acoge este año a un seminarista, en este caso a Luis Salado. Se han incorporado al proyecto pastoral, las parroquias de Ntra. Sra. de la 0 de Sanlúcar, en la que está destinado Miguel Ángel, y la Parroquia de la Purísima Concepción de Trebujena a la que ha sido enviado Luis Piñero.

Al regresar cada domingo, comentamos nuestras experiencias, cosas inimaginadas a veces, y lo diferente que es la realidad de la Iglesia idealizada, que a veces pensamos. Nos alienta y alegra oír como la "gente" dice que reza por nosotros... y como están pendientes de que en sus pueblos y parroquias nos sintamos como en casa.

Ahora a final de Octubre, todos incorporados en nuestros destinos, y empezando a conocer a nuestras gentes, sus inquietudes y alegrías, nos sentimos entusiasmados y cada vez más motivados para continuar al servicio del Reino del Señor, en el que cada uno desde nuestras limitaciones y pobrezas, aportamos lo mejor de nosotros mismos, siempre pidiendo al Señor que tengamos los ojos y oídos abiertos (como nos dice D. Rafael), para ver y escuchar lo que el Pueblo Santo de Dios demanda de la Iglesia diocesana en particular.

Queremos aprender a anunciar el Evangelio de la vida y la salvación de Jesucristo, de tal manera que pueda ser acogido, vivido y experimentado ya desde ahora, dentro de los límites y fragilidad de nuestra existencia, como promesa de Vida Eterna.

Luis Piñero Carrasco.

 


 

 

OTRA VEZ SAN JOSÉ.

Pascual 1999.

Como es tradición, y en la Iglesia la tradición es muy importante, el sábado 20 de Marzo, celebramos el encuentro anual con las familias, con motivo del día del Seminario.

Nuestros padres comenzaron a llegar pasada la una de la tarde; en la galería de nuestra casa de Jerez nos fuimos saludando, reuniendo y así comenzamos una agradable jornada de convivencia. La mayoría de los padres no se veían desde el año pasado; me fui moviendo por los diferentes grupos de conversación y en todos se hablaba de lo mismo: "los niños y el seminario, lo poco que nos ven a los de cursos superiores con la pastoral, que estamos siempre de un lado para otro y poco en casa, que a eso no se acostumbran... pero que nos ven muy felices.

El momento cumbre del día fue la celebración de la Eucaristía, presidida por D. Rafael, y en la que un compañero nuestro, Antonio Jesús Jaén. sería instituido acólito, otros cinco, los "magníficos" de sexto (Manolo, Miguel Ángel, José Antonio, Luis y Jaime) así como un aspirante al diaconado permanente, Juan Carlos, serían admitidos a órdenes Sagradas.

Poco a poco, vamos avanzando en nuestro proceso de formación académica, humana y espiritual. Con el correr de los años, vamos madurando, al menos eso dicen los que nos ven y nos conocen bien. Y es cierto, pues ay de nosotros si el seminario no pasase por nuestras vidas y dejase su huella; sería tiempo mal vivido. En días como el de hoy, con institución, admisiones, son muchas las imágenes y vivencias que pasan por la mente... ya Pablo y Diego, diáconos, y cercanos al presbiterado, estos admitidos, Dios mío como pasa el tiempo!.

Hoy hemos rezado por ellos, y- claro está, ahora nos alegramos con ellos, pues ya está más cerca el día de su ordenación de Diáconos (será a fines de Junio, si Dios quiere), de dar ese Sí, sin condiciones al Señor, de poner sus vidas al servicio del Reino de Dios, de entregarse hasta desgastarse en el anuncio de la Buena Noticia de Jesús, a todos los hombres...

Fue un momento emotivo; yo los vi emocionados pero a la vez firmes en su camino; ¿nerviosos?, no, tal vez con cierto miedo ante el futuro, esto es humano, pero estoy convencido de que confían plenamente en Dios... y Dios no abandona nunca.

Desde aquí miro hacia el futuro; ya están a punto de terminar sus estudios eclesiásticos un grupo numeroso que ha marcado la vida, de esta etapa de nuestro seminario; marcharán los compañeros con los mi curso (quinto ya), comenzamos la andadura, en Jerez, en Sevilla, y en las diferentes parroquias de la diócesis... El próximo curso, os vamos a echar de menos, siempre tan jaleosos, pero desde vuestros diferentes destinos siempre estaréis con nosotros, y todos, los que ahora acabáis, y los que iremos terminando, y los que empiecen un año y otro, formaremos el presbiterio diocesano de Jerez, esa gran familia al servicio del Pueblo Santo Dios, en esta parcela de la Iglesia. Así sea.

Luis Piñero Carrasco.

 

 
 


MI EXPERIENCIA.

Pascua 2001.
Han pasado seis meses desde que el doce de octubre de 2000, nuestro Obispo D. Juan del Río, nos ordenase Diáconos a Federico, a Lorenzo y a mí. A los pocos días nos dio nombramiento: los tres aprendemos y colaboramos en la Curia Diocesana, y además realizamos labor pastoral en parroquias, yo concretamente en la del Arcángel San Miguel en Jerez.

Este curso, se puede decir que todo es nuevo; ya fuera del seminario y de su estructura organizada, aunque seguimos siendo miembros. Ahora viviendo "solos" tenemos que organizar nuestros horarios, oración, estudio, casa, comidas... Llegó el momento de 1as responsabilidades, aunque siempre apoyados en nuestros párrocos, que nos van guiando.

El aprendizaje es continuo: formación permanente, tanto individual cada día, como en grupo, pues de forma periódica nos reunimos los Diáconos con el Obispo, que dirige nuestra formación.

Cuento con la experiencia y veteranía de D. Ángel Romero, el párroco de San Miguel, que me va introduciendo en todo lo que él realiza en su ministerio sacerdotal y labor parroquial. Además está la relación y trato con nuestra gente, que tanto enseñan, ya sea en el archivo parroquial, en los catecumenados, en Cáritas, en la visita a los enfermos, en el equipo de liturgia, en los cursillos prebautismales o en los encuentros previos a la celebración del matrimonio (que como bien sabéis en San Miguel son tantos), en las reuniones de matrimonios con los tres equipos de Nuestra Señora de los que D. Ángel es consiliario, con los jóvenes scouts, con la Hermandad del Santo Crucifijo... y el resto de grupos de nuestra Parroquia.

Podéis ver que el panorama es amplio; personas muy diferentes, que aportan mucho, muchísimo todos son el rostro del Verbo Encarnado a la preparación de un futuro Presbítero de esta Iglesia Diocesana de Asidonia-Jerez.

Os tengo que decir, amigos, que hay momentos muy fuertes, que llegan al corazón: visita y comunión a los enfermos (personas mayores, algunas solas... ), celebración de Bautismos (¡nuevos cristianos!), exequias (una palabra de esperanza en medio del dolor)...

Son muchas las situaciones que se presentan, y en todos los acontecimientos de la vida, la Iglesia tiene que estar presente, tiene una palabra que decir... Cada día veo con más claridad que todos tenemos que desplegar la vocación a la que Dios nos ha llamado... y con fuerza tenemos que decir ¡SI!, no escatimar esfuerzos, y ser constructores del Reino en el aquí, en el ahora. En definitiva, enamorarnos de Jesucristo, el único Señor, entusiasmamos y cantar a los cuatro vientos su Buena Noticia de la Salvación.

 Luis Piñero Carrasco.

 

 

 
 

Seminario Diocesano Asidonia-Jerez. 2004
Diseño Luis López-Cuervo del Rosal.