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REVISTA DIGITAL |
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Luis Piñero Carrasco
PRESBÍTERO Nació en Ubrique el 23 de enero de 1965 y fue ordenado el 22 de Septiembre de2001.
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Y el fin de
semana... Pastoral.
Navidad 1998.
En la revisión de final de curso, fue valorada de muy positiva, tanto
por la acogida en las diferentes parroquias e instituciones, como por
la toma de contacto "insitu" con la realidad de la Iglesia diocesana.
En el plan elaborado, se incluyen dos estadios bien diferenciados; por
un lado los miembros de la primera etapa, realizan una pastoral
específica colaborando los sábados con las Hermanitas de los Pobres
(primer curso), con las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en
el Comedor de El Salvador (segundo curso) y con miembros de la
pastoral penitenciaria de la parroquia de Santa María de la Asunción
(tercer curso).
Los miembros de la 22 etapa, ya entramos en el mundo parroquial de
viernes a domingo. Dada la diversidad de nuestra Diócesis, se han
elegido tres zonas: Jerez ciudad a la que se envía a los miembros de
cuarto curso (este año a Antonia Jesús a la Parroquia de San Miguel).
Sierra, Arciprestazgo de Zahara-Olvera, con destinos como el curso
anterior en Olvera (Manolo y Jaime), Setenil y Torre Alhaquime
(Lorenzo), y la novedad de Alcalá del Valle a donde acude Federico.
Litoral: En Rota la Parroquia del Carmen de nuevo acoge este año a un
seminarista, en este caso a Luis Salado. Se han incorporado al
proyecto pastoral, las parroquias de Ntra. Sra. de la 0 de Sanlúcar,
en la que está destinado Miguel Ángel, y la Parroquia de la Purísima
Concepción de Trebujena a la que ha sido enviado Luis Piñero.
Al regresar cada domingo, comentamos nuestras experiencias, cosas
inimaginadas a veces, y lo diferente que es la realidad de la Iglesia
idealizada, que a veces pensamos. Nos alienta y alegra oír como la
"gente" dice que reza por nosotros... y como están pendientes de que
en sus pueblos y parroquias nos sintamos como en casa.
Ahora a final de Octubre, todos incorporados en nuestros destinos, y
empezando a conocer a nuestras gentes, sus inquietudes y alegrías, nos
sentimos entusiasmados y cada vez más motivados para continuar al
servicio del Reino del Señor, en el que cada uno desde nuestras
limitaciones y pobrezas, aportamos lo mejor de nosotros mismos,
siempre pidiendo al Señor que tengamos los ojos y oídos abiertos (como
nos dice D. Rafael), para ver y escuchar lo que el Pueblo Santo de
Dios demanda de la Iglesia diocesana en particular.
Queremos aprender a anunciar el Evangelio de la vida y la salvación de
Jesucristo, de tal manera que pueda ser acogido, vivido y
experimentado ya desde ahora, dentro de los límites y fragilidad de
nuestra existencia, como promesa de Vida Eterna. Luis Piñero Carrasco.
Pascual 1999.
Nuestros padres comenzaron a llegar pasada la una de la tarde; en la
galería de nuestra casa de Jerez nos fuimos saludando, reuniendo y así
comenzamos una agradable jornada de convivencia. La mayoría de los
padres no se veían desde el año pasado; me fui moviendo por los
diferentes grupos de conversación y en todos se hablaba de lo mismo:
"los niños y el seminario, lo poco que nos ven a los de cursos
superiores con la pastoral, que estamos siempre de un lado para otro y
poco en casa, que a eso no se acostumbran... pero que nos ven muy
felices.
El momento cumbre del día fue la celebración de la Eucaristía,
presidida por D. Rafael, y en la que un compañero nuestro, Antonio
Jesús Jaén. sería instituido acólito, otros cinco, los "magníficos" de
sexto (Manolo, Miguel Ángel, José Antonio, Luis y Jaime) así como un
aspirante al diaconado permanente, Juan Carlos, serían admitidos a
órdenes Sagradas.
Poco a poco, vamos avanzando en nuestro proceso de formación
académica, humana y espiritual. Con el correr de los años, vamos
madurando, al menos eso dicen los que nos ven y nos conocen bien. Y es
cierto, pues ay de nosotros si el seminario no pasase por nuestras
vidas y dejase su huella; sería tiempo mal vivido. En días como el de
hoy, con institución, admisiones, son muchas las imágenes y vivencias
que pasan por la mente... ya Pablo y Diego, diáconos, y cercanos al
presbiterado, estos admitidos, Dios mío como pasa el tiempo!.
Hoy hemos rezado por ellos, y- claro está, ahora nos alegramos con
ellos, pues ya está más cerca el día de su ordenación de Diáconos
(será a fines de Junio, si Dios quiere), de dar ese Sí, sin
condiciones al Señor, de poner sus vidas al servicio del Reino de
Dios, de entregarse hasta desgastarse en el anuncio de la Buena
Noticia de Jesús, a todos los hombres...
Fue un momento emotivo; yo los vi emocionados pero a la vez firmes en
su camino; ¿nerviosos?, no, tal vez con cierto miedo ante el futuro,
esto es humano, pero estoy convencido de que confían plenamente en
Dios... y Dios no abandona nunca.
Desde aquí miro hacia el futuro; ya están a punto de terminar sus
estudios eclesiásticos un grupo numeroso que ha marcado la vida, de
esta etapa de nuestro seminario; marcharán los compañeros con los mi
curso (quinto ya), comenzamos la andadura, en Jerez, en Sevilla, y en
las diferentes parroquias de la diócesis... El próximo curso, os vamos
a echar de menos, siempre tan jaleosos, pero desde vuestros diferentes
destinos siempre estaréis con nosotros, y todos, los que ahora
acabáis, y los que iremos terminando, y los que empiecen un año y
otro, formaremos el presbiterio diocesano de Jerez, esa gran familia
al servicio del Pueblo Santo Dios, en esta parcela de la Iglesia. Así
sea.
Luis Piñero Carrasco.
Pascua 2001.
Este curso, se puede decir que todo es nuevo; ya fuera del seminario y
de su estructura organizada, aunque seguimos siendo miembros. Ahora
viviendo "solos" tenemos que organizar nuestros horarios, oración,
estudio, casa, comidas... Llegó el momento de 1as responsabilidades,
aunque siempre apoyados en nuestros párrocos, que nos van guiando.
El aprendizaje es continuo: formación permanente, tanto individual
cada día, como en grupo, pues de forma periódica nos reunimos los
Diáconos con el Obispo, que dirige nuestra formación. Cuento con la experiencia y veteranía de D. Ángel Romero, el párroco de San Miguel, que me va introduciendo en todo lo que él realiza en su ministerio sacerdotal y labor parroquial. Además está la relación y trato con nuestra gente, que tanto enseñan, ya sea en el archivo parroquial, en los catecumenados, en Cáritas, en la visita a los enfermos, en el equipo de liturgia, en los cursillos prebautismales o en los encuentros previos a la celebración del matrimonio (que como bien sabéis en San Miguel son tantos), en las reuniones de matrimonios con los tres equipos de Nuestra Señora de los que D. Ángel es consiliario, con los jóvenes scouts, con la Hermandad del Santo Crucifijo... y el resto de grupos de nuestra Parroquia. Podéis ver que el panorama es amplio; personas muy diferentes, que aportan mucho, muchísimo todos son el rostro del Verbo Encarnado a la preparación de un futuro Presbítero de esta Iglesia Diocesana de Asidonia-Jerez. Os tengo que decir, amigos, que hay momentos muy fuertes, que llegan al corazón: visita y comunión a los enfermos (personas mayores, algunas solas... ), celebración de Bautismos (¡nuevos cristianos!), exequias (una palabra de esperanza en medio del dolor)...
Son muchas las situaciones que se presentan, y en todos los
acontecimientos de la vida, la Iglesia tiene que estar presente, tiene
una palabra que decir... Cada día veo con más claridad que todos
tenemos que desplegar la vocación a la que Dios nos ha llamado... y
con fuerza tenemos que decir ¡SI!, no escatimar esfuerzos, y ser
constructores del Reino en el aquí, en el ahora. En definitiva,
enamorarnos de Jesucristo, el único Señor, entusiasmamos y cantar a
los cuatro vientos su Buena Noticia de la Salvación. Luis Piñero Carrasco. |
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Seminario Diocesano
Asidonia-Jerez. 2004 |
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