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REVISTA DIGITAL |
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Antonio Luis Sánchez Álvarez SEMINARISTA Es natural de Arcos de la Frontera, de la parroquia de María Auxiliadora. Nació el treinta y uno de marzo de 1987. Comienza sus estudios de Introductorio.
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Pascua 2007. Con gozo, queridos hermanos, celebramos la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Es un tiempo de acción de gracias, porque Cristo, desde la muerte, ha dado fin a la misma resucitando, haciéndonos partícipes de su vida inmortal. Es un tiempo en el que muchos “cofrades”, habiendo hecho ya la Estación de Penitencia, dicen un “hasta el año que viene” al Señor, porque, una vez que su hermandad ha salido en procesión, se dan por satisfechos. Pero hay que tener en cuenta que esta Semana Mayor es muy importante porque celebramos la Pasión de Cristo y el Señor nos comunica su mensaje redentor. Pero el fin de esta Semana Mayor es la resurrección de Cristo, el mismo que rendimos culto bajo las sagradas imágenes. Cristo nos invita a vivir este tiempo con gran gozo y alegría, porque la muerte no es el final. Muy importante para el cristiano es la celebración de la Pascua, en la que celebramos el paso de la muerte a la vida de nuestro Señor. Cada vez más se encuentran estas celebraciones inanimadas y con pocos feligreses, de manera que no le estamos dando la debida importancia. Pero esto no se queda sólo en la Pascua- celebración muy importante- sino que continuamente, la resurrección de Cristo, la Pascua, se actualiza en la Eucaristía. Y el cristiano recibe la Santa Comunión como alimento de vida eterna. Por eso, queridos hermanos, os invito a que tengamos la Pascua como algo fundamental en nuestra vida, sin la cual permanecemos en la muerte. Tengamos la Eucaristía como parte constituyente de nuestro día a día: el domingo es tiempo de bendición y de acción de gracias, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal. Como fin, en los estatutos, aparece el vivir nuestra fe en nuestra hermandad y dar testimonio de ello en el culto público con las salidas procesionales, aplicando a nuestro día a día el mensaje de salvación vivido en la Eucaristía. Hermanos, demos testimonio de nuestra fe, vivamos nuestra fe y la Pascua en cada Eucaristía, y sobre todo, sigamos adelante porque no hemos elegido nosotros al Señor, sino que él nos ha elegido para hacer maravillas en nuestra vida y alcanzar la felicidad por medio de Él. Antonio Luis Sánchez Álvarez
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Seminario Diocesano
Asidonia-Jerez. 2007 |
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