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SEMINARIO

 

Antonio Luis

Sánchez Álvarez

SEMINARISTA

Es natural de Arcos de la Frontera, de la parroquia de María Auxiliadora. Nació el treinta y uno de marzo de 1987. Comienza sus estudios de Introductorio.

 

Portada Navidad 2003

Portada Pascua 2003

Portada Navidad 2002

Portada Pascua 2002

Portada Navidad 2001

Portada Pascua 2001

Portada Navidad 2000

Portada Pascua 2000

Portada Pascua 1999

Portada Navidad 1998

Portada Especial 1997

 

 

 

 
 
Carta de un Preseminarista
«V
ocación y el Preseminario
»
 
«La verdad que es mucha la experiencia que he vivido, sobre todo en estos últimos años. Empezaré contando cómo descubrí mi vocación. Yo no había estado nunca relacionado con la Iglesia, los curas, etc.… Pero cuando solo tenía nueve años, a un curso de hacer la Primera Comunión, el cura nos dijo a los chavales que necesitaba monaguillos para que le ayudasen a misa, y ahí fue donde y como comenzó mi nueva vida.


En esos años estuve ayudando de monaguillo, y empecé a ir a los Campamentos de Monaguillos. Ya decían que hacían falta vocaciones. Recuerdo una vez que estábamos celebrando la misa presidida por don Rafael Bellido Caro, el cual, al terminar la Eucaristía me preguntó que por qué no me planteaba el ir al Seminario y ser un discípulo de Cristo. Desde entonces me pregunto por qué no.

Yo siempre he tenido claro que en este mundo no estamos para hacer nuestra voluntad, sino la voluntad de Dios. Lo único que le pido todavía es que yo pueda ser feliz. Sé que la primera vocación de los cristianos es ser santos, es decir felices, y la única felicidad que voy a tener es la de estar junto a Jesús. También muchas veces me tienta Satanás, pero puedo con él gracias a Dios.

Ahora es cuando tengo más claro lo de ser sacerdote, no sé cuando falte menos lo que pasará. Tengo la esperanza de que Dios me ayudará.

Hubo una vez en la que mas lo deseaba, cuando nuestro Obispo Don Juan del Río me dijo en unas primeras comuniones en Arcos que él me tenía que ordenar presbítero. También ocurrió otra vez en la visita de Su Santidad Juan Pablo II a España, cuando decía que los jóvenes éramos el futuro de la Iglesia. Y también en los Campamentos Vocacionales en Grazalema. En todos esos lugares he vivido un gran momento, en el que me he dado cuenta que Dios quiere algo de mí, y yo acepto su propuesta.

Pero donde más me planteo el tema de mi vocación es en el Preseminario. Allí me siento uno más de ellos, convivo con los seminaristas, converso con ellos,…En el Seminario conozco un poco más a Jesús, conozco cosas nuevas, gente nueva, amigos nuevos, y muchas cosas más.

Yo quiero hacer un llamamiento a la juventud, y decirles que aunque la sociedad opine que no se lleva lo de ser cura, Dios y la Diócesis estarían orgullosos de contar con un discípulo más de Cristo. Nunca, queridos lectores, reneguéis de vuestra vocación. Decid un sí al Señor, rezad, y nunca os dejéis llevar por el mundo. Haced la voluntad de Dios: ¿Señor que quieres de mí? Y no tengas miedo, Jesucristo nunca te abandona.

Antonio Luis Sánchez Álvarez.

 

 

CARTA A LOS COFRADES

Pascua 2007.  

Con gozo, queridos hermanos, celebramos la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Es un tiempo de acción de gracias, porque Cristo, desde la muerte, ha dado fin a la misma resucitando, haciéndonos partícipes de su vida inmortal. Es un tiempo en el que muchos “cofrades”, habiendo hecho ya la Estación de Penitencia, dicen un “hasta el año que viene” al Señor, porque, una vez que su hermandad ha salido en procesión, se dan por satisfechos. Pero hay que tener en cuenta que esta Semana Mayor es muy importante porque celebramos la Pasión de Cristo y el Señor nos comunica su mensaje redentor. Pero el fin de esta Semana Mayor es la resurrección de Cristo, el mismo que rendimos culto bajo las sagradas imágenes. Cristo nos invita a vivir este tiempo con gran gozo y alegría, porque la muerte no es el final.

Muy importante para el cristiano es la celebración de la Pascua, en la que celebramos el paso de la muerte a la vida de nuestro Señor. Cada vez más se encuentran estas celebraciones inanimadas y con pocos feligreses, de manera que no le estamos dando la debida importancia. Pero esto no se queda sólo en la Pascua- celebración muy importante- sino que continuamente, la resurrección de Cristo, la Pascua, se actualiza en la Eucaristía. Y el cristiano recibe la Santa Comunión como alimento de vida eterna.

Por eso, queridos hermanos, os invito a que tengamos la Pascua como algo fundamental en nuestra vida, sin la cual permanecemos en la muerte. Tengamos la Eucaristía como parte constituyente de nuestro día a día: el domingo es tiempo de bendición y de acción de gracias, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal. Como fin, en los estatutos, aparece el vivir nuestra fe en nuestra hermandad y dar testimonio de ello en el culto público con las salidas procesionales, aplicando a nuestro día a día el mensaje de salvación vivido en la Eucaristía. Hermanos, demos testimonio de nuestra fe, vivamos nuestra fe y la Pascua en cada Eucaristía, y sobre todo, sigamos adelante porque no hemos elegido nosotros al Señor, sino que él nos ha elegido para hacer maravillas en nuestra vida y alcanzar la felicidad por medio de Él.

                                             Antonio Luis Sánchez Álvarez

 

 

Seminario Diocesano Asidonia-Jerez. 2007
Diseño Luis López-Cuervo del Rosal.