Terciado en palo.
El primero, de azur, trae (por Ayamonte) torre tridonjonada, de oro mazonado de sable, resaltada en punta con un arbusto de adelfa de sinople.
El segundo, de plata, trae nave de la Iglesia, al natural, cuya vela afrontada es el blasón de su S.S. el Papa Juan Pablo II: (de azur, trae cruz latina, de oro, desplazada hacia el flanco diestro, siniestrada de una M de oro).
El tercero, de azur, trae (por Pilas) fuente de oro compuesta de pila adornada de la cruz de Santiago de sable y una taza con surtidor de agua de plata.
En campaña, entado en punta y caído, en carmesí, (por Sevilla) Rey San Fernando entre San Isidoro y San Leandro, sentados, al natural.
Acolada, cruz arzobispal en oro, perfilada de sable.
Por timbre, capelo arzobispal con cuatro órdenes de borlas, en sinople.
Entre la punta del escudo y la divisa, sobre la vara de la cruz arzobispal, medallón perfilado de oro del Arzobispado Castrense de España.
En la divisa inferior, al natural, el lema: "OPUS IUSTITIAE PAX" siglado de sable
Las fuentes inspiradoras del simbolismo de su escudo deseadas por el nuevo Obispo han sido
las siguientes:
1. La localidad de su nacimiento al mundo y a la Iglesia, la ciudad onubense de Ayamonte, de cuyo escudo toma la torre que hace figurar en el cuartel diestro. Destaca con ello sus raíces naturales como onubense y andaluz y el lugar de su bautismo y primera educación en la fe de Jesucristo.
2. La localidad en la que fue ordenado sacerdote y estrenó y desarrolló durante varios años el ministerio presbiteral, la villa de Pilas, de la diócesis hispalense. De ella toma la fuente que figura en el cuartel siniestro. Alude con ello a los lazos entrañables de amistad con todos aquellos a los que ha servido con su sacerdocio.
3. El amor y la fidelidad a la Iglesia y a su Pastor, el Papa, representado en el cuartel central por la nave cuya vela ostenta la enseña de S.S. Juan Pablo II. Destaca así tanto su intima comunión con el ser y la doctrina de la Iglesia, a la que servirá como Obispo, como la devoción y el cariño a la persona del Sumo Pontífice que le ha elegido para el ministerio episcopal
4. Su pertenencia durante todo su ministerio presbiteral a la diócesis de Sevilla y su servicio pastoral en la Universidad hispalense quedan destacadas en la campaña del escudo, tomando las figuras de San Fernando, San Isidoro y San Leandro que aparecen tanto en el escudo de la Ciudad de Sevilla como en el de su Universidad. Todos ellos, además, patrones de la diócesis sevillana.
5. Finalmente, el nuevo Obispo, en recuerdo entrañable del Cardenal José María Bueno Monreal, Arzobispo de Sevilla, que le ordenó diácono y presbítero y al que tuvo ocasión de asistir muy de cerca cuando en Roma enfermó cerca ya del final de su pontificado, ha elegido su lema como propio: "OPUS IUSTITIAE PAX"
El lema quiere ser un programa fundamental para el ministerio del Obispo: La frase elegida, que significa "LA PAZ ES EL FRUTO DE LA JUSTICIA" aparece en el texto bíblico del Profeta Isaías (capítulo 32, versículo 17) en relación directa con la promesa mesiánica. El Señor derramará sobre nosotros su Espíritu, que cambiará los valores, haciendo que apreciemos la equidad y la justicia que como producto traerán la paz. Este mismo Espíritu, en boca de Jesús, nos dio el mismo mensaje en forma de bienaventuranzas. Y ese mismo Espíritu, que recibe el Obispo al ser ordenado como sucesor de los Apóstoles para guiar a una Iglesia particular como sacerdote, maestro y pastor, le impulsa a ser, permanentemente, cultivador de la justicia y de la paz.
Por ello, la liturgia identifica al Obispo con Jesús y como enviado del Espíritu cuando en la celebración de la eucaristía pone en su boca el mismo saludo del Señor: "La paz esté con vosotros".