El Convento de Santa María de Gracia celebra una profesión solemne en el marco del Año Jubilar por sus 500 años de fundación

Jesús Bazán

4 de mayo de 2026

Este pasado sábado, el Convento de Santa María de Gracia, casa de la Orden de las Hermanas Agustinas en Jerez, acogió una celebración especialmente significativa dentro del marco del Año Jubilar concedido por la Santa Sede por los 500 años de su fundación.

La Eucaristía fue presidida por el obispo diocesano, Monseñor José Rico Pavés, y en el transcurso de la misma tuvo lugar la profesión solemne de una nueva hermana, en una jornada marcada por la acción de gracias y la alegría para toda la comunidad.

Durante la homilía, el Sr. Obispo se dirigió de manera especial a la hermana Sara con motivo de su profesión solemne, así como a la comunidad de religiosas y a todos los fieles presentes, recordando que la llamada más importante de la vida es la del encuentro definitivo con Cristo, el Esposo.

El prelado explicó, a partir del Evangelio proclamado, que esa llamada exige estar preparados, con la lámpara encendida, identificada con la escucha y acogida de la Palabra de Dios. En este sentido, subrayó la necesidad de vivir vigilantes, centrados en lo verdaderamente importante, para que ese encuentro sea fuente de gozo y no de desconcierto.

Asimismo, señaló que la vida consagrada en la Iglesia es un signo que recuerda a todos los fieles que han sido creados para Dios, mostrando con su testimonio el destino último del hombre y la llamada a la vida eterna. Destacó también la importancia de las comunidades contemplativas, cuya oración sostiene la misión de toda la Iglesia.

En este contexto, explicó el sentido de la celebración, en la que la hermana Sara ha manifestado públicamente su propósito de entregarse definitivamente al Señor. Recordó que toda vocación tiene su origen en la llamada recibida en el bautismo y que la fidelidad a esa vocación sólo es posible con la ayuda de la gracia de Dios.

Monseñor José Rico Pavés subrayó que el Señor pide fidelidad porque Él mismo se entrega totalmente, invitando a todos los fieles a responder con generosidad a su propia vocación, cada uno según su estado de vida.

Finalmente, animó a la comunidad a sostener con la oración, el ejemplo y la cercanía a la nueva profesa y a toda la comunidad religiosa, invitando a aprender de la Virgen María, modelo de fidelidad, para custodiar el don de Dios y vivir en constante disponibilidad al Señor.

La homilía concluyó con la exhortación a permanecer vigilantes ante la llamada del Señor.

Diócesis Asidonia - Jerez