La Hermandad de Bondad y Misericordia de Jerez celebró el pasado sábado 10 de enero un hito importante en su vida cofrade. Antes del comienzo de la Eucaristía presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, tuvo lugar la bendición de la nueva imagen dolorosa María Santísima Salud de los Enfermos.
La celebración se llevó a cabo en el Santuario de San Juan Grande, junto al Hospital de los Hermanos de San Juan de Dios, espacio cargado de sentido por su vinculación con la caridad y la misericordia, valores profundamente arraigados en la identidad de esta Hermandad.
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Durante su homilía, Mons. Rico Pavés reflexionó sobre el sentido profundo del tiempo de Navidad, destacando que este periodo litúrgico es una invitación a dejar que Cristo crezca en nuestras vidas, como expresó San Juan Bautista: “Él tiene que crecer y yo tengo que menguar”. El Obispo subrayó que ser cristiano implica permitir que el Señor ocupe el centro, dejando de lado el ego y toda pretensión de vivir como si Dios no existiera.
Asimismo, recordó que no adoramos a un Dios lejano, sino a uno que se ha hecho cercano, visible y humano, y que ha compartido nuestra realidad para mostrarnos su amor. En este contexto, Mons. Rico explicó el valor de las imágenes religiosas en la tradición cristiana: no se veneran por su materialidad, sino por lo que representan. Como afirmaba San Gregorio Magno, “las imágenes son la Biblia de la gente sencilla”.
La nueva imagen bendecida de María Santísima, Salud de los Enfermos, es un signo de esperanza para todos aquellos que sufren. El Obispo animó a los fieles a cultivar una fe viva, que se transmita de generación en generación, y que lleve a mirar con los ojos de Jesús, especialmente a los más necesitados.
También resaltó la importancia de las obras de misericordia y la atención a los enfermos, como misión esencial de la Iglesia. Finalmente, recordó que ojalá la Navidad haya sido una oportunidad de renovación interior, familiar y comunitaria, recordando que el verdadero fruto de este tiempo es parecernos cada vez más a Cristo.
Por último, tras la celebración, por la tarde la Hermandad trasladó en procesión extraordinaria a la imagen hasta la sede parroquial donde vive su fe esta realidad eclesial, la Parroquia de San Juan de Dios cuyo párroco es el sacerdote diocesano, D. Juan Antonio Vital.

