Tras el primer día de camino, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez preside la tradicional Misa de la Hermandad del Rocío de Jerez en Marismilla.

Tras iniciar su camino en la jornada de ayer, la Hermandad del Rocío de Jerez de la Frontera afronta hoy su segundo día, teniendo previsto su llegada a Almonte este sábado. Tras vivir una jornada especial durante el día de ayer, en la mañana de hoy se comienza con un momento de intimidad y oración ante la Madre, la Virgen del Rocío. En concreto, hablamos de la Eucaristía que se celebra en la zona de Marismilla, dentro del Parque Nacional de Doñana. Esta Santa Misa, ha contado con la presencia de Monseñor Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, quien ha querido acompañar a esta realidad eclesial en este peregrinaje hasta las plantas de la Blanca Paloma.

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En la homilía, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez ha recordado que cuando miramos la imagen de la Virgen del Rocío y vemos a su Hijo, debemos darnos cuenta que todos nuestros anhelos y metas deben estar en Cristo, ya que estamos llamados a la felicidad plena que solo Él nos puede dar tocando nuestro corazón y así llenándolo de su amor. Asimismo, ha mencionado distintas consignas que servirán a todos los romeros para esta segunda jornada de camino. En primer lugar, debemos tener claro la importancia de mirar a nuestro origen, ya que seremos capaces de conocer y saber cual es nuestra misión en la Iglesia. En segundo lugar, mencionando el Salmo y la Primera Lectura, ha recordado la idea de saber que el Señor como nos ha prometido camina junto a nosotros en este peregrinaje, y es Él quien a veces quiere que lo busquemos para así mantener un encuentro con Él. Y en tercer lugar, mencionando el Evangelio, ha subrayado la idea de vivir nuestro camino, como camino de fe y así ver nuestra vida con los ojos del Señor.

En otro orden de ideas, ha destacado la idea fundamental de todo este peregrinaje de las Hermandades del Rocío hasta Almonte, y este no es otro que dejarnos moldear por el Señor, siendo testimonios de fe y de esta forma ser capaces de cambiar situaciones de nuestra vida para así llegar a la santidad.

Por último, una vez finalizada la Eucaristía, Monseñor José Rico Pavés bendijo un azulejo situado en el Palacio de Marismillas conmemorando los 50 años de los primeros romeros que cruzaron el Parque Nacional de Doñana para llegar hasta la Virgen.